Período Aries (189,58- 368,16 aprox.)
“Todo comienza en misticismo y todo termina en política”. Esta frase de Charles Peguy[1] resumiría el paso del misticismo inicial de los primeros cristianos y su paulatina degradación hasta la oficialización como religión de Estado del Imperio Romano.
Este proceso se inicia precisamente con al asunción de Víctor I como obispo de Roma en el 189. Gontard comenta: “Corresponde a ese africano el mérito de haber transformado paulatinamente las anteriores comunidades de fe, amor y sacrificio (Piscis), en la forma fija de una Iglesia organizada. El clero obtuvo autoridad y facultades de culto. Estaba la lado de los cristianos y encima de ellos.”[2]
Este accionar se venía preparando desde Clemente de Roma (90-100) y una generación posterior en Ignacio de Antioquia quien la profundiza al sostener que el laicado debía obedecer al obispo como “si fuera Dios” y preside “en el lugar de Dios” (Carta a los de Magnesia 6,1; Efeso 5,3). Visión que finalmente coagulará en este mismo período con el cielo como reflejo de la corte imperial de Constantino hacia el 325.
