El Siglo III
Desde el siglo III el Estado Romano comienza a ocuparse del problema denominado cristiano, debía integrarlo al Estado o destruirlo. El sistema imperial estaba lo suficientemente quebrantado como para que ante esta nueva fuerza termine por derrumbarse.
El emperador Decio al asumir el trono en el 249, comprendió el problema y se presentó como el restaurador del Imperio y sus tradiciones nacionales. Al emitir un edicto sobre el cumplimiento del gesto cultural ante los altares de los dioses oficiales, sabía que iniciaba una persecución contra los cristianos. Se prolongó hasta el 251, cuando Decio falleció.