domingo, 5 de julio de 2026

Los Puntos Galácticos El Eon de Piscis, el Cristianismo (3º parte)


 

 

Período Aries (189,58- 368,16 aprox.)

 

“Todo comienza en misticismo y todo termina en política”. Esta frase de Charles Peguy[1] resumiría el paso del misticismo inicial de los primeros cristianos y su paulatina degradación hasta la oficialización como religión de Estado del Imperio Romano.

 

Este proceso se inicia precisamente con al asunción de Víctor I como obispo de Roma en el 189. Gontard comenta: “Corresponde a ese africano el mérito de haber transformado paulatinamente las anteriores comunidades de fe, amor y sacrificio (Piscis), en la forma fija de una Iglesia organizada. El clero obtuvo autoridad y facultades de culto. Estaba la lado de los cristianos y encima de ellos.”[2]

 

Este accionar se venía preparando desde Clemente de Roma (90-100) y una generación posterior en Ignacio de Antioquia quien la profundiza al sostener que el laicado debía obedecer al obispo como “si fuera Dios” y preside “en el lugar de Dios” (Carta a los de Magnesia 6,1; Efeso 5,3). Visión que finalmente coagulará en este mismo período con el cielo como reflejo de la corte imperial de Constantino hacia el 325.

 

A Marción, el primer hereje, se sumaron otros quienes sostenían como Valentín (hacia el 140), que el Dios de los Ortodoxos: “reina como rey y señor, que actrúa como Comandante militar, que establece la ley y juzga a quienes la infringen, resumiendo, es el Dios de Israel”.[3]

 

La acusación de los gnósticos, así se hacían llamar los que diferían de la ortodoxia, era que este Dios al cual los ortodoxos reverenciaban era un Demiurgo, un dios inferior apartado del principio superior y que era representado por el Dios de Israel. Expresado en el lenguaje astrológico era el del Eón Aries-Escorpio. La pregunta surgida es los llamados gnósticos, como vimos en Marción, postulaban su más alto valor en el correspondiente al Eón de Piscis-Sagitario.

 

¿Quiénes eran los gnósticos? La gnosis se basaba en la transmisión de ciertos conocimientos y ritos secretos reservado a un cierto número de adeptos. Este tipo de transmisión ya se hallaba en los misterios de las grandes religiones paganas, pero también en el judaísmo normativo y en las sectas judías: esenios, samaritanos y fariseos en la forma de la ascensión a los cielos (Merkhabá) cuyo modelo era el profeta Elías y su carro de fuego.

 

Ellos consideraban las esferas planetarias celestes, pero se perfilan las diferencias con las religiones mistéricas tales como la órfica, incluso el platonismo, debido a que la creación del Mundo se debe a este demiurgo ignorante y maligno, el dios del Antiguo Testamento, por lo tanto es mala. La Gnosis parte del conocimiento de los ritos, oraciones y pasos para escapar de los arcontes y su maléfica influencia.

 

Esta visión de la Creación y del dios del Antiguo Testamento, sumada también a la negación de la encarnación, muerte y resurrección del hijo, llevó a la ortodoxia a considerar su interpretación del mensaje evangélico como falsa, es decir otra “herejía”.

 

¿Cómo trataban sus enseñanzas los diferentes maestros gnósticos? Variaba según cada uno de ellos, pero podríamos resumirlo en el siguiente esquema: 1) origen y creación del mundo, del mal ; 2) caída del espíritu y prisión en la materia; 3) descenso del redentor divino para salvar a los hombres; 4) liberación gracias a la Gnosis; 5) victoria final del Dios Trascendente (no el Demiurgo).

 

Podemos observar este dualismo planteado entre espíritu y materia en los dos peces de la Constelación, el vertical (espíritu) enfrentado al occidental (caída en la materia). Recordemos la asociación tradicional de las prisiones en este caso corporal  (Piscis en casa I cósmica del Eón) y por ende la búsqueda mística de trascenderla y fusionarse con la divinidad (Piscis).

 

Este mismo deseo de unión mística es el que se manifiesta en el mito valentiniano de la caída, donde Sophía, la sabiduría, en su ardiente deseo por fusionarse con el Padre, principio absoluto y trascendente, provoca el origen del mal y las pasiones.[4] Este mito se hallaba presente en el considerado  proto-gnóstico Simón el Mago, contemporáneo de los apóstoles, quien exaltó en Elena, una prostituta hallada en un burdel de Tiro, la encarnación  de la Sabiduría divina.

 

Desde la óptica astrológica nos encontramos con la exaltación de Venus en Piscis, como deseo exaltado de Sophía y caída en la materia, en el mito valentiniano, y luego como prostitución sagrada y redención en Elena. Eliade lo expresa: “La unión del mago y de la prostituta sagrada asegura la salvación universal, porque es en realidad la reunión de Dios y de la Sabiduría divina.

 

Los gnósticos también se apoyaban para afirmar esta figura femenina en la prostituta redimida: María Magdalena. En su disputa con la ortodoxia, la hacen aparecer como la preferida de Jesús (Ev. de Felipe 63,32; 64,3); como la primera que lo vio al resucitar (Diálogo del Salvador 139, 12-15); de una gran sabiduría  por encima de Pedro (Pistis Sophia) “Una mujer que conocía el Todo”.[5]

 

Esta disputa entre María Magdalena y Pedro refleja simbólicamente la lucha entre las dos iglesias, similar a la anterior organización del judaísmo. Desde el punto de vista astrológico este combate es pletórico en significación dado que a Pedro se le atribuye tradicionalmente el lugar de Aries entre los 12 apóstoles. Nicolás Devore lo describe: “Pedro el ardoroso, el impulsivo, el irritable, líder pionero, que a su tiempo se convirtió en la roca[6] sobre la cual se fundó la Nueva Iglesia del “Cordero”.[7]

 

Por lo tanto nos encontramos una vez más con el conflicto Aries (Pedro-Ortodoxia- Dios de Israel- Eón de Aries),  Piscis (María Magdalena-Sophía-Elena, Gnósticos, Eón de Piscis), del cual también se desprende el lugar de lo femenino y la mujer en cada una de las diferentes organizaciones.

 

Hasta 10 o 20 años después de la muerte de Jesús, sostiene, Pagels, las mujeres ocupaban cargos directivos en las iglesias locales y “ejercían en calidad de profetas, maestras y evangelistas”.[8] Pero hacia el año 200 no existen pruebas de que las sigan desempeñando en las iglesias ortodoxas.

 

El proceso se había iniciado con Pablo (Corintios 14,34), Clemente de Roma lo continúa. A mediados del siglo II ya las mujeres eran segregadas de los hombres como en las sinagogas. A finales de siglo su participación en el culto es condenada y para el 200 es confirmada la carta pseudo paulina de Timoteo que exagera el sesgo antifemenino de Pablo: ”La mujer oiga la instrucción en silencio, con toda sumisión. No permita que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio.” (I, 2, 11-12).

 

Es precisamente que el C.G. (1º 41’ de Sagitario) hace su segundo aspecto con el A.S.P. (1º 50’ Aries, orbe 9’). Aunque es muy temprano para sacar conclusiones llama la atención la relación del C.G. con el Cristianismo de la llamada línea ortodoxa, ligado en sus prácticas al judaísmo. Si observamos la secuencia es bastante sugestiva: 1) Jesús proclamándose hijo del Padre, pero en la sinagoga (6 aprox., Trígono desde Escorpio); 2) publicación de los primeros textos (80, entrada en Sagitario) 3) creación del género apologético  4) ahora represión de lo femenino volviendo a lo patriarcal judío (200, trígono desde Sagitario).

 

La crucifixión, hecho que da origen a todo el movimiento posterior y gran parte de las discusiones entre las distintas facciones, corresponde en primer lugar al S.C.G. y al Apex. Son precisamente estos puntos los que harán coincidencias significativas más que sugestivas con el único movimiento hereje que puso en peligro, durante el período de Aries y con posterioridad, a la Ortodoxia: el Maniqueísmo.

 

 

2

¿Por qué el Maniqueísmo jaqueó al Cristianismo? Antes de responder esta pregunta quizás deberíamos comprender el triunfo de la Ortodoxia sobre los gnósticos.  Los valores de Piscis sostenidos por los últimos, su rechazo al mundo y  por ende su debilidad en la organización (introversión desde el punto de vista psicológico), debían palidecer ante la estructuración y la  imagen divina que los sustentaba: amo, señor, juez y comandante de los ejércitos, asumida por el clero como su representante, más propio del período Aries. Esto refleja, desde el punto de vista sincronístico, el “espíritu de la época” (extraversión).

 

Es tal vez Mani (216-277), el fundador de este movimiento, quien se adaptó a este espíritu, dado que su propia constitución arquetípica se lo permitía (14/4, nativo de Aries). García Bazán explica: “ Para Mani la causa de las herejías y de la decadencia de las religiones de los tres grandes enviados que lo precedieron: Buda, Zoroastro y Jesús, fue que ellos no habían fijado sus enseñanzas por escrito. Teniendo el tiempo de la revelación un plazo determinado, una vez aparecido el revelador pleno, “sello de la profecía”, que anula lo anterior y comienza la etapa del final, debe fijar su revelación por escrito, darle la forma de un canon invariable y exigir a los seguidores la reproducción cuidadosa para que lo revelado alcance su fin universal.”[9]

 

Podemos observar el arquetipo Aries en acción, un nuevo comienzo, “sello de la profecía” anulando lo anterior. Como señalé más arriba, Mani era nativo de Aries (14/4/216)[10], considerando 2º de orbe (harvey), el C.G. (1º 54’) estaba en biquintil con el Sol natal (23º 58’ Aries, orbe 1º 56’), reflejando su solución creativa (BQ) de colocarse (Sol Aries) como sello de la profecía (C.G. Sagitario), cuyo antecesor inmediato había sido Jesús.

 

Otro elemento que contribuyó también a su éxito y difusión, es que a diferencia de los gnósticos presentaba un “optimismo anticósmico” (C.G. Sagitario). El mundo es una mezcla de tinieblas y luz formado a partir de los cadáveres de los príncipes-arconte, pero “el acto de Creación del Mundo fue atribuido a un demiurgo bueno llamado Espíritu Viviente.”[11] Este elemento contribuiría, como afirma Bazán, “para actuar misional y exotéricamente hacia fuera, como el primer nivel necesario de la transformación hacia lo estable del Universo, y esotéricamente hacia su interior, como la culminación de ese destino transformador, para que de este modo se alcance la liberación universal de todo lo que debe permanecer y ser salvado dentro del mundo cambiante”.[12] Además del aspecto introvertido (esotérico), Mani se ocupó del aspecto extrovertido: escritura, enseñanza y expansión de la prédica; lo cual hizo que el Maniqueísmo sobreviviera y se convirtiera en “la más perniciosa de las herejías”.[13]

 

Mani tuvo dos revelaciones, la primera a la edad de 12 años (primer retorno de Júpiter 27º45’ Escorpio), en donde se le instaba abandonar la comunidad elkesíta de fervor cristiano. En el 228, el A.S.P.  (6º 27’ Aries) en quincuncio superior -de matiz escorpiano en concordancia con su Júpiter natal- con el S.C.G. (6º 59’ Virgo, orbe 32’). El Dios Supremo y Bueno del Maniqueísmo-Gnosticismo (S.C.G. ¿podemos asociarlo al “puro” y “perfecto” Virgo?) le instaba a abandonar (quincuncio) la comunidad de su padre.

 

La segunda revelación ocurre a los 24 años, en el 240 (segundo retorno de Júpiter), esta nueva revelación lo instó a actuar: “Ha llegado el tiempo de manifestarte públicamente y proclamar en voz alta tu doctrina”.[14]. El A.S.P. (8º 29’Aries) está en trígono al Apex (7º 49’ Sagitario, orbe 40’); “la fuerza que guía a la personalidad”[15], como define Landschort al Apex, le anunciaba el tiempo (A.S.P. Aries) de actuar y proclamar su doctrina.

 

Volviendo al Cristianismo, luego de derrotar a su hermano rival el Gnosticismo, poseyendo el sitial de Pedro (Aries, II cósmica), quedaba la mayor tarea, imponerse a la mayor maquinaria militar de la Historia, el Imperio Romano y “sustituir el poder imperial- militar (Aries) por un régimen mesiánico milagroso (Piscis)”.[16] La dialéctica con los gnósticos se repetía en apariencia,  pero en forma invertida; los cristianos volvían a su búsqueda original. Pero la sombra del deseo de poder (II, Aries) constelada en el “espíritu de la época”, conspirará contra este anhelo.

 

 

3

En el año 297, el césar Galerio derrotó al rey Sasánida de los persas, Narsés, lo cual incrementó su influencia sobre el Emperador a quien aconsejó la política de persecución de los cristianos, cortando un período de tolerancia hacia ellos iniciado –con algunos episodios aislados- en el 260.

 

En el 298, el mismo Galerio provoca una depuración en el ejército, al obligar a los soldados y oficiales cristianos a realizar ceremonias que su culto les impedía. En el 297 el A.S.P. (18º 3’ Aries, ejército)  hacía una sesquicuadratura inferior (conflicto) al C.G. (3º 1’ Sagitario, culto religioso) con un orbe de 2’. Galerio se comportaba como dice Tierney de este aspecto: “el impulso por sentirse importante lo llevará a comportarse en forma dominante.”[17] Pero del lado de los cristianos también se expresa este aspecto: “la tendencia a ignorar o desafiar indirectamente las restricciones impuestas por el medio ambiente es característica de este aspecto.”[18]

 

Con esta combinación de actitudes propiciadas por el trasfondo arquetípico, la consecuencia fue que en el 303 (orbe 1º) se declara la nueva y última persecución. La solución planteada por Tierney para este aspecto es : “nuestra habilidad para crecer a través de los asuntos interpersonales necesitará de nuestra voluntad para ajustarse y reorientar nuestros deseos que se basan  en un mayor reconocimiento  y respeto por las necesidades ajenas.”[19] Esta es la habilidad y la astucia política que se manifestó en el décimotercer apóstol –como le gustaba nombrarse- el salvador de los Cristianos: Constantino (circa 280 –337). Este emperador aprovechó la fuerza  de la religión cristiana para religar un Imperio tambaleante y aseguró su supervivencia.

 

El emperador asoció su culto del Sol Invictus al cristianismo. Previo a la batalla de Puente Milvio (25/10/312), dice soñar con Cristo, que le revelaba el lábaro, la insignia con la que debía combatir a los enemigos de Cristo. Al día siguiente tiene una nueva visión: la cruz encima del Sol. La sesquicuadratura inferior está vinculada a Leo, este trasfondo, vehiculizado a través de su conjunción Urano- Neptuno en Leo natal (281 partil en 8º9’)[20] se manifestaba como el nuevo Mesías Rey y guerrero que los judíos esperaban.[21] Constantino se transforma en el “señor de los ejércitos”·(Aries) que aguardaban los cristianos ortodoxos para lograr el sueño del “régimen mesiánico milagroso”.

 

Trece años después, en el 325, convoca el Concilio de Nicea, donde interviene directamente imponiendo su decisión sobre las disputas con el Arrianismo. La Ortodoxia sostenía que Jesús era el hijo unigénito de Dios igual al Padre, de la misma sustancia que él. Para el obispo Arrio, la segunda persona de la Trinidad era inferior al Padre, puesto que había sido engendrado como mortal. Constantino impuso el primer punto de vista bajo la amenaza de destierro; a partir de allí, el Poder imperial comenzó a hacer de “policía (Aries!!) de la fe en el interior del cuerpo episcopal.”[22] Los obispos empiezan a asustarse de esta influencia, algunos de  ellos son obligados a renunciar.

 

El A.S.P. (22º 45’ Aries) hace para el 325, la sesquicuadratura superior con el S.C.G.(8º 21’Virgo, orbe 36’). Esta vez Constantino tomó el lado más oscuro del aspecto: “la ruptura ocurre debido a nuestra compulsión interna por intentar que los demás sean como nosotros queremos.”[23] De esta forma impone (sesquicuadratura) a Jesús como hijo unigénito (Aries) del Dios Trascendente (S.C.G.) y de la misma substancia (Virgo). Pero como ocurre con este aspecto: “nuestros esfuerzos para remodelar a la gente mediante sutiles juegos de poder tropieza a menudo con la resistencia inesperada que nos hacen, suscitando antagonismo y resentimiento mutuos.”[24] Esta imposición de su idea y la expulsión de los arrianos tuvo graves consecuencias posteriores, imprevisibles en aquel momento.

 

Unos años después, el 11 de mayo del 330, Constantino funda la nueva Roma, la nueva Capital del Imperio, que marcará también consecuentemente la división en la primacía posterior tanto política como religiosa. Además mostraba el doble discurso del Emperador, por un lado decimotercer apóstol, por el otro colocando su propia estatua en el hipódromo que tenía en la mano una estatuilla de oro de la diosa de la fortuna Tiqué. Un decreto disponía que se debía hacer una reverencia  ante esta imagen, volviendo al culto del Emperador-Dios[25], el Sol Invictus. El A.S.P., (23º 40 Aries) hacía la sesquicuadratura superior con el Apex (9º 5’ Sagitario, orbe 25’). Con sutiles juegos de poder, Constantino (A.S.P. Aries) seguía manteniendo la religión anterior y en sus manos estaba la fortuna, la diosa cuyo poder sometía al mundo (Apex, Sagitario, Júpiter como planeta de la fortuna). Desde una perspectiva más amplia podemos observar que una vez más al Apex involucrado en una división: 1) esenios y fariseos (Piscis, era de Aries) 2) la revelación de Pablo, germen de la división entre cristianos y hebreos (Piscis, era de Piscis) 3) la segunda revelación de Mani y la división entre cristianos y maniqueos , y 4) la fundación de Constantinopla, como nueva capital del Imperio y germen de las futuras luchas políticas y religiosas.

 

Con este último hecho llegamos al final del período de Aries, donde el Cristianismo Ortodoxo se impone a su hermano rival el Gnosticismo y luego es aceptado en el Imperio Romano. Pero los conquistadores han sido conquistados, su religión de fe, compasión e igualdad, se ha degradado y ha dejado lugar al Dios del Eón Anterior y de este período,  como señor,  amo y  comandante de los ejércitos, representado por Constantino y el poder imperial.

 

 

 

 

 



[1] Citado en Berman M., loc. Cit., Pág. 123.

[2] Gontard F., loc.cit., Pág. 111

[3] Pagels E., Los Evangelios Gnósticos, Crítica- Grijalbo, México,  1988, Pág. 78/79.

[4] Es curioso que este maestro gnóstico Valentín y su mito haya sido absorbido por la ortodoxia y  llegado hasta nuestros días en una versión “caída” como el santo protector  de los enamorados, “fall in love” (caída en el amor en inglés) transformado en un buen negocio,  especialmente en el “extremo occidente” espiritual,  “el reino de la cantidad”, al decir de Reneé Guenon,  USA, desde el cual, como imperio dominante exporta su cultura, como plantearía Toynbee en sus Estudios de la Historia. La carta tradicional de USA (4/7/1776, Filadelfia, 7h, 43m, 40, seg, rectificada por A. Marr)  nos muestra simbólicamente esta “caída”: Neptuno en destierro en Virgo, conjunción con  cúspide de casa V (placeres y amores de los habitantes del país)

[5] Pagels E., Los Evangelios..., loc. Cit,., Pág. 110 y sig.

[6] Podríamos agregar que en este proceso en el tiempo se reflejaría la maduración simbólica de Pedro con Marte partiendo desde el ardoroso Aries el que corta la oreja del soldado,  el temor luego de la desaparición de Jesús en Escorpio y la conciencia final de misión en la exaltación en Capricornio, la Roca (Petrus).

[7] Devore N., loc. Cit., Pág. 360

[8] Pagels E., Los Evangelios...loc. cit, Pág. 106

[9] García Bazán F., Aspectos inusuales de los Sagrado, Trotta, Madrid, 2000, Pág. 161.

[10] Eliade M, loc. Cit., Pág. 416

[11] Eliade M, Colianu P., Diccionario de las Religiones, Paidos , España, 1992, Pág. 135

[12] García Bazán F., loc. Cit., Pág. 162.

[13] Ibid., Pág. 159

[14] Eliade M., loc. Cit., Pág. 374.

[15] Citado en Harvey Ch, El Centro Galáctico y ..., loc. Cit., Pág. 15.

[16] Trocmé E., loc. Cit., Pág. 400.

[17] Tierney B., loc. Cit., Pág.48.

[18] Ibid.,  Pág. 49 .

[19] Ibid., Pág. 49.

[20] Sobre la conjunción Urano- Neptuno y su relación con las utopías y el Cristianismo, refiero a mis trabajos de los congresos de Gea 2001 (publicado en Mercurio 3 Nº 35) y la segunda parte, donde profundizo desde esta óptica el papel de Constantino.

[21] Así lo ensalzaba el obispo Eusebio en su “Alabanza a Constantino” (II, 86).Interpretando este texto,  Kee  asocia a Constantino con la esperanza del Mesías Guerrero esperado por los judíos. Kee A., Constantino contra Cristo, Martinez Roca, Barcelona, 1990, Pág. 145.

[22] Trocmé E., loc, cit., Pág. 437.

[23] Tierney B., loc. Cit., Pág. 50.

[24] Ibid., Pág. 50.

[25] Gontard F., loc. Cit., Pág. 158.

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