Artículo publicado en "Camino del Centro", Ed. Claridad, 1998.
Introducción
La montaña ha sido relacionada -dada su configuración desde los
distintos enfoques tradicionales con el símbolo del centro y de altura. En
cuanto alta, participa del símbolo de la trascendencia; como centro de
hierofanías atmosféricas y de numerosas teofanías participa del símbolo de la manifestación.
Estos aspectos: trascendencia y manifestación,
la colocan como Iugar de encuentro entre el cielo (trascendencia) y la tierra (manifestación).
De allí que se la relacione también con el eje vertical (tierra-cielo)
el símbolo de la escala y el esfuerzo efectuado desde el mundo manifiesto para
trascenderlo, representado por la ascensión.
En la primera parte de este trabajo intentare desarrollar algunos
aspectos del simbolismo y su relación con otros símbolos (ziggurat, agua, etcétera)
y -deducido del lugar de unión del cielo y la tierra- como símbolo de la
"coincidentia oppositorum".
En la segunda parte, me abocare a la evolución del símbolo dentro del
marco del judaísmo, desde sus comienzos hasta el profeta Isaías.