sábado 1 de noviembre de 2008

Entrevista sobre un enfoque junguiano de la Astrología en Más Allá nº 236

Alberto Chislovsky: “El cielo refleja lo que ocurre en la Tierra”Más Allá de la Ciencia" Textos Moises Garrido Vázquez

Los grandes cambios de todos los tiempos, como el nacimiento del cristianismo o la revolución copernicana, están íntimamente relacionados con una serie de configuraciones galácticas que es posible interpretar desde un planteamiento junguiano. Porque, tal y como nos explica el astrólogo Alberto Chislovsky, más allá del espacio, el tiempo y las leyes físicas conocidas, el cielo es el reflejo del inconsciente colectivo.
“El cielo estrellado es el libro abierto de las proyecciones cósmicas, el reflejo de las mitologías y los arquetipos. En este modo de ver se dan la mano la astrología y la alquimia, las dos antiguas representantes de la psicología del inconsciente colectivo.”Así se expresaba el psicólogo Carl Gustav Jung en 1941, al celebrarse el cuarto centenario de la muerte del gran alquimista y médico suizo Paracelso. Actualmente, si hay alguien que conoce y sigue desarrollando esta sugerente línea unificadora entre lo macrocósmico, las claves astrológicas y el inconsciente colectivo es el psicólogo y astrólogo argentino Alberto Chislovsky, a quien tuvimos ocasión de entrevistar durante su reciente visita a España con motivo de la presentación de su obra La influencia de la astrología en el pensamiento de C. G. Jung. Chislovsky es psicoterapeuta junguiano del Instituto Jung de Buenos Aires. Ha sido director asociado del Centro de Terapias Transpersonales y Neo-Chamánicas de la capital argentina y es, además, conferenciante, autor de numerosos ensayos y del libroJung y el proceso de individuación, que tuvo una gran acogida en los círculos especializados argentinos. En los últimos años ha desarrollado algunas de las hipótesis más novedosas sobre la interrelación que existe entre los procesos psíquicos y la influencia de los astros, teniendo siempre en cuenta el concepto junguiano de sincronicidad (coincidencia no causal entre dos o más acontecimientos). Tras participar en un congreso sobre astrología celebrado en Cádiz a primeros de junio, Chislovsky se desplazó hasta Sevilla para reunirse con miembros de la Asociación de Psicología Analítica de esta ciudad. La capital hispalense fue, precisamente, el marco de la presente entrevista.
Centro galáctico
Según explica Chislovsky, el apex es el punto del espacio hacia el cual se dirige el Sol y, con él, todo el sistema solar a una gran velocidad. El centro galáctico (C.G.) es el punto alrededor del cual giran nuestro sol y nuestra galaxia, la Vía Láctea, y el super centro galáctico (S.C.G.) es una especie de punto virtual alrededor del cual giran un grupo de galaxias locales, incluida la nuestra. Parece ser que tanto el centro galáctico como el super centro galáctico se vinculan de forma muy significativa con personajes que han protagonizado importantes revoluciones sociales, culturales, científicas y religiosas, o que han sido artífices de profundos cambios de conciencia colectivos. Por ejemplo, Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, tiene su Luna natal en conjunción con el C.G. Asimismo, se observa una correlación entre el C.G. y el surgimiento del cristianismo. Igualmente, existe un vínculo entre el S.C.G. y la revolución copernicana que desterró definitivamente la visión ptolemaica que hasta la Edad Media se tenía del Universo. “En 1543, cuandoCopérnico escribió su De Revolutionibus Orbium Coelestium –indica Chislovsky–,había una coincidencia en el aspecto de septil entre el ascendente simbólico precesional (A.S.P.), a 17º21’ de Escorpio, y el S.C.G., a 25º24’ de Virgo, que indicaba claramente una profunda revolución sobre la idea del mundo.”No obstante, Chislovsky reconoce que no es posible verificar la validez de la astrología a través de las causas o energías conocidas hasta ahora a nivel físico, ya que, según explica, este método “está más ligado al fenómeno de la sincronicidad. Es la única manera de explicar la astrología, porque sus leyes transgreden nuestros conceptos sobre el espacio y el tiempo”. Cambio en el super centro galáctico: Interés por el espiritismoEn el año 1870 se produjo el cambio de signo del super centro galáctico (S.C.G.) de Virgo a Libra, un acontecimiento que, según Alberto Chislovsky, influyó en el surgimiento de las nuevas ideas científicas y, sobre todo, en el florecimiento del interés de muchos científicos por los fenómenos espiritistas, hasta dar lugar a la metapsíquica –madre de la moderna parapsicología– a raíz de las investigaciones del físico Sir William Crookes. “Fijémonos en los cambios que hubo en la ciencia a partir de ese año –explica Chislovsky–.Palabras como relatividad, complementariedad, incertidumbre, etc., empiezan a aparecer en el campo científico y a poner en duda toda la estructura newtoniana del Universo.”
Los astros y la historia
La astrología es una disciplina casi tan vieja como la humanidad que tuvo una gran importancia durante el Renacimiento.“El paradigma del Renacimiento fue un paradigma astrológico. Todo estaba basado en la astrología”,explica Chislovsky. Científicos, filósofos, pensadores y artistas tuvieron muy en cuenta la importancia del conocimiento astrológico. “Pensemos en Paracelso –subraya el psicoterapeuta argentino–. Para él, la enfermedad y la curación venían del cielo. Al surgir la sífilis y propagarse entre las tropas francesas que rodeaban Nápoles, Paracelso encontró la solución del siguiente modo: ‘Francia es el país de Júpiter –se dijo–. Si esta enfermedad está ligada a Júpiter, ¿cuál es el opuesto de este planeta astrológicamente? Mercurio. Entonces, utiliza el mercurio para curar la sífilis’. Y de ahí viene la idea de que el mercurio cura la sífilis. No hubo ninguna experimentación científica. Ese fue su único razonamiento. Qué vínculos hay entre la astrología y ciertos acontecimientos históricos?Muchísimos. Le pondré un ejemplo. Cuando estalló la Revolución Francesa había una cuadratura entre el S.C.G. y el eje de precesión de los equinoccios. Y todo aspecto de 90º en astrología es síntoma de tensión. Unos años antes, en 1755, con la conjunción del eje de precesión simbólico con el C.G. en el período de Sagitario, todo se centraba en la razón, pero sin embargo se produjo un importante terremoto en Lisboa, que afectó al sur de España, lo que venía a demostrar que hay cosas que la razón no puede prever. Fue la época en la que nació el mito de la ciencia. Todo mito surge con una cosmogonía asociada, una forma de explicar el mundo. La ciencia no fue una excepción. Ese mismo año de 1755 Kant escribió su “teoría delcielo”, coincidiendo con el aspecto de la conjunción que en astrología significa el comienzo de un nuevo ciclo. La implicación del C.G. anunciaba el inicio de una nueva ortodoxia, como efectivamente sucedió, ya que la ciencia empezó a reemplazar a la religión como factor dotador de sentido. Este comienzo de ciclo se completó cuando el eje simbólico precesional cambió de signo (de Sagitario a Capricornio), previa conjunción con el apex. Fue etonces cuando apareció el astrónomo y matemático Pierre Simon Laplace e hizo de la teoría de Kant toda una formulación matemática. Se la presentó a Napoleón y éste le dijo: “Aquí falta algo”.Laplace le preguntó qué, y Napoleón le respondió: “Dios”. El científico le aclaró que esa era una hipótesis que no se había planteado. Fue ahí cuando la ciencia se separó definitivamente de lo divino, reflejando así la influencia del apex y del cambio de Sagitario (para la astrología, imagen divina) al materialista y empírico signo de Capricornio. Es impresionante observar cómo muchos de los grandes acontecimientos relacionados con la cultura tienen un reflejo sincrónico en el cielo.
Más datos en
• La influencia de la astrología en el pensamiento de C. G. Jung.Alberto Chislovsky.Para consultar los ensayos de Chislovsky: Web Odisea del Alma http://www.odiseajung.com/, creada y dirigida por el psicoterapeuta onubense Raúl Ortega.
¿Tanta importancia tienen en el ámbito de la astrología los puntos galácticos que menciona? Sin duda. Yo he analizado la interrelación de estos puntos con la historia de Occidente, sobre todo con los movimientos previos que conformaron el cristianismo, y he observado que el C.G. actúa como si fuera el dios de la galaxia o el dios del gnosticismo, corriente paralela al cristianismo, al que llamaban Demiurgo. El C.G. estaría ligado a la ortodoxia en el ámbito religioso y al paradigma que conforma nuestra visión del mundo en el científico. El S.C.G., que está más allá, se relaciona con el dios trascendente y con aquellas corrientes nuevas que provocan la ruptura con el paradigma anterior. Son, por tanto, factores que estarían en pugna. ¿Y qué papel juega el apex en todo este despliegue macroastrológico? Al referirse al Sol, es el punto más cercano al hombre y el lugar donde se dirimen y se resuelven las dos tendencias contrapuestas citadas antes: ortodoxa y heterodoxa, lo nuevo y lo viejo, lo conservador y lo revolucionario. Todo esto forma parte de un estudio muy amplio que aún estoy desarrollando. En el fondo, la interpretación astrológica no deja de ser, desde un planteamiento junguiano, una serie de percepciones introspectivas inconscientes de la actividad del inconsciente colectivo. En el cielo, con sus formas caóticas, hemos proyectado imágenes o figuras que esconden un significado profundo para nosotros. El zodíaco es como un espejo cósmico que nos revela información de lo que ocurre en nuestro mundo. En palabras de Chislovsky: “Algo que pasa en el cielo refleja algo que pasa en la Tierra”. ¿De qué forma se interesó Jung por la astrología? Donde se percibe claramente el interés de Jung por la astrología es en dos cartas que intercambió con Freud en las que le dice que pasa sus noches estudiando astrología. En una de ellas hace una interpretación propia de un astrólogo moderno. Habla del arquetipo materno a la luz de la astrología y hace una brillante interpretación de lo que podría ser el complejo materno, todo basándose en la carta astral que realizó a una paciente. Hay que tener en cuenta que el concepto de libido en Jung está muy influenciado por la astrología, como demuestro en mi reciente libro. En Símbolos de transformación ofrece muchas referencias astrológicas, en Interpretación de la Naturaleza y la psique incluye un experimento astrológico y Aiónlo considera un homenaje a esta disciplina. Cuando Jung tenía problemas con un paciente, uno de los métodos que utilizaba para detectar la raíz del conflicto era confeccionar la carta natal e interpretarla psicológicamente. En el fondo, Jung fue astrólogo, una faceta que mantuvo oculta hasta los últimos años de su vida.

Para ver entrevista completa:

http://www.masalladelaciencia.es/alberto-chislovsky-%E2%80%9Cel-cielo-refleja-lo-que-ocurre-en-la-tierra%E2%80%9D_id29939/entrevista-con-el-astrologo-alberto-chislovsky_id1099559





viernes 31 de octubre de 2008

Buenos Aires Odisea Imaginal II


CAPÍTULO II



Otra vez estoy sentado en el trono de esta sala ascética. Mi único súbdito por esta hora yace acostado delante de mí. Antes me sentía como el mago de la corte, quien con su sagacidad y el poder de sus conjuros, desbarataba toda conspiración, todos los nudos e intrigas en el palacio de la Psique.

Hoy los encantamientos proferidos por las palabras han perdido ese halo cautivante. Ese mago parece agotado o e es un viejo rey viviendo de las glorias del pasado; sus súbditos lo respetan sólo por la representatividad de su figura. En ocasiones, como hoy, tengo la sensación que mis pacientes continúan el tratamiento por la misma razón.

Sineto mi cuerpo aprisionado en una armadura de hierro sujetada al sillón. Sólo la cabeza está libre para proferir un mínimo comentario. Pero mis palabras me suenan huecas, sin corporeidad.

Trato de escuchar al paciente…el mismo discurso aburrido, las mismas escenas, los mismos silencios, el mismo cuerpo rígido. Se me cruza una imagen: un hombre encerrado en una celda moviéndose de un lado a otro, intentando sacarse una especie de casco que cubre su cabeza.

¿Qué es esto?- me pregunté- una fuerte sensación irrumpió en mi cuerpo acompañada de un recuerdo vivo ¡El Hombre de la Máscara de Hierro!, una de las novelas favoritas de mi adolescencia. El impacto fue tan fuerte que estuve a punto de levantarme del sillón, pero la armadura me retuvo.

¿Qué significaba esa imagen? ¿Por qué había aparecido en este momento?

“Doctor, ¿se quedó dormido?”, sentí una mirada clavada en mi entrecejo.

“Perdóneme, tuve que atender una urgencia en la noche y dormí poco”- me disculpé mintiendo-, tenía que salvar la imagen, mantener la autoridad para que el paciente pueda ver en mí la figura paterna y de esta forma la palabra sea efectiva….
Todas estas cosas sostenidas por la teoría y por mí aceptadas, hoy me suenan vacías, estúpidas ¿Cómo construyo un edificio basado en hipocresía; una superestructura teórica para defenderme de la vida? ¿No sería tal vez más sano decirle que me duermo porque me aburre, o porque yo me siento desganado?...

Transcurren las horas y la misma tortura, por suerte se fue el último. Los rayos postreros del día penetran por la ventana semicerrada, un de luz ilumina un libro forrado. Parece que un paciente se lo olvidó, se lo devolveré la próxima sesión.

Estaba dispuesta a partir, cuando sentí la misma sensación vivenciada con la imagen del “Hombre de la Máscara de Hierro”. Me quedé quieto, mi mente comenzó a esgrimir argumentos:”Tenés que tener cuidado, tus síntomas se están agravando”. Mi cabeza parecía estallar me la agarré como queriendo arrancar las gruesas láminas de acero del anillo de pensamientos que me apretaban, y, sin darme cuenta, mi cuerpo se movió hasta el diván donde estaba el libro.

La lucha pareció cesar, y se me hizo un momento de extraña calma; la luz ahora más tenue iluminaba pálidamente la cubierta del libro. Lo abrí y mi estupor – cuando leí el título- no pudo ser mayor: “La Imaginación Activa y el Tarot, un viaje psicológico”.

¿Qué es esto?...¿Qué me está pasando?..¿Por dónde circula mi deseo?..El combate parecía desatarse otra vez, pero había algo más fuerte que surgía de mis entrañas y me impulsaba a tomarlo.

Misteriosamente la paz se había restablecido ¿Estaba en el ojo de la tormenta? No lo sé, pero la contractura en el cuello – con la que habitualmente terminaba mi día laboral- había desaparecido.



Regresando a casa comencé a leerlo. Creo que hacía mucho tiempo no sentía la sensación de estar atrapado por algo. Había buscado este entusiasmo en la relación con una mujer, una “Emperatriz”- como el tercer triunfo del mazo- para conectarme con la pasión, con el Eros animador de la existencia. Pero esa “Emperatriz” se iba y yo me quedaba vacío; como los caballeros de la Edad Media- al no tener ninguna dama a quien servir- sentían la pérdida de su alma.

Una ex – pareja parecía la “Suma Sacerdotisa”, reclamándome desentrañar los “misterios de la mujer”, de lo femenino, para mí aún hoy indescifrables. Siempre ante este interrogante me refugiaba en el “Papa- Freud” y su sentencia: “¿Qué quieren las mujeres?”..

Devoré las páginas, era todo material demasiado nuevo para mí. Símbolos e imágenes naturales y fantásticas, incluido el tan dudoso material de origen religioso movilizador de todas mis resistencias. Pero aún así despertaba más mi entusiasmo que la aridez urbana de las estructuras teóricas acostumbradas por mi intelecto a transitar.

Parecía alejarme de un medio contaminado para respirar un aire más puro. Mi cuerpo me lo señalaba: cuando mis viejos mecanismos surgían, el agudo dolor en el cuello retornaba.

Por vez primera, en mucho tiempo, tomé conciencia de ese gran olvidado: mi cuerpo, mi propia armadura. Ahora parece gastada por los golpes recibidos en las batallas; perdió el brillo de los comienzos cunado – como un novel caballero- me inicié en la gesta de la vida.

Recuerdo mis primeras épocas de analista, estaba lleno de entusiasmo y vigor; cada avance de un paciente era una batalla ganda, una medalla colgada de mi pecho aumentando mi autoestima. Me enfrentaba a mi supervisor, con el hambre de gloria de todo guerrero principiante y mostraba orgulloso mis victorias. Ël, con un gesto amable, corregía este ardor diciéndome: “Las curas espectaculares ocurren en los primeros casos, ya se va a dar cuenta después de unos años – y de haber atendido muchos pacientes- que esto es sólo al principio.”

Dolorosamente hoy lo comprobaba, la inexperiencia de aquella época no me hizo preguntar por qué pasaba esto. Estaba en aquel momento subido al carro victorioso y, en el fondo, subestimaba a aquel hombre maduro clavado a asu silla contesto adusto y sin vida. Hoy el peso de las condecoraciones me aplastó, y aquello antes despreciado se tornó mi realidad cotidiana.

Estaba cansado y me dispuse a dormir, cuando cerré los ojos las figuras del Tarot danzaban delante de mis ojos formando una hilera. Veía al joven guerrero en su carro victorioso; luego el mismo despojado de su armadura y rodeado por dos mujeres; atrás la figura del Papa y, por último, el viejo Emperador rígido en su silla. En ese instante comprendí cómo esa serie de figuras reflejaban mi propia historia, desde el ardiente guerrero de los comienzos hasta el endurecido rey sosteniendo sus envejecidos estandartes de poder.




“¿Lo ves allí? Me dijo una voz conocida. Miré hacia mi costado: un hombre maduro bien vestido, cara enrojecida por el alcohol, un enorme anillo de sello de oro en su mano derecha, fumaba con boquilla de oro también; la mirada triste, perdida.

“Siempre se sienta en esa mesa, toma su vaso de whisky, saca una agenda y anota con una lapicera de oro, como si estuviera ocupado. Lo echaron del laburo- era gerente de Gath y Chávez-, tuvo líos con una mina y, cuando lo rajaron, la percanta lo abandonó. En esa mesa se encontraba con ella y habla como si la naifa estuviera allí, dándose todavía aires de gerente…”la voz se detuvo y luego prosiguió: “Viste pebete, a algunos el oro y un par de gambas los enloquecen y, cuando entran cuesta abajo no se lo bancan y se piran.”

Miré de vuelta sorprendido, era Don Ricardo mi interlocutor, pero, ¡estoy soñando! Ahora sé que es un sueño,¿o esta es la realidad?..Qué rara impresión; esto parece más vívido que mi mundo opaco de todos los días.

Observo a mi alrededor, es un bar con estaño, una vieja máquina de café reluciente, pisos de roble; los colores son muy intensos, me recuerda al mundo de mi niñez.

Un extraño sonido me sorprende sacándome de mis pensamientos, ¡son unos cascos de caballo! Instintivamente giro mi cabeza y veo a Don Ricardo subido arriba de un sulky negro con dos caballos blanco y negro relucientes; me hace señas con la fusta, para que me suba a él. No sé como aparezco a su lado.

Las calles son empedradas, los faroles a gas, las casa que veo en el otro lado viejas, están nuevas, recién pintadas. Hay árboles, ¡puedo respirar! El aire está sin la contaminación de las naftas. La ciudad parece una aldea.

Don Ricardo dirige el carro hacia un parque, parecen los bosques de Palermo.

“Me gusta pasear por aquí”- me dice. Yo lo miro y no digo nada, tampoco entiendo mucho. “Hoy toidavía se puede andar con los carros, no sé qué pasará más adelante ahora que esos automóviles invadieron las calles…”

Me impactó su discurso, se me aparecieron los embotellamientos, los ruidos y el stress de mi ciudad cotidiana. Esta escena se parecía a mi etapa infantil, ligada a la naturaleza. Pero, ¿estoy pensando en el sueño?..¿Es esto una vida paralela? El estupor duró un instante, ¡debo aprovechar este momento!

“Perdóneme Don Ricardo, ¿por qué me salvó la otra noche?” Mi pregunta fue directa, acompañada de una mirada sostenida.

Don Ricardo se sonrió y en lugar de contestarme incitó a los caballos a la carrera. La yunta eran dos hermosas yeguas árabes briosas, su galope parejeo aumentaba a cada instante. Debí sujetarme para no salir despedido por la sorprendente maniobra. La velocidad seguía en ascenso, cuando parecía alcanzar el clímax, Don Ricardo muy tranquilo me dijo: “Tomá pebete, ahora manejá vos.”

No entendí nada, de pronto estaba intentando conducir un carro a toda marcha con dos yeguas desbocadas, miraba las ruedas de madera golpear salvajemente contra el empedrado amenazando quebrarse. Entré en pánico, quería frenar a los corceles, pero no respondían; en ese momento recordé: “esto es un sueño, no va a pasar nada, no va a pasar nada”. Elñ sulky saltó en ele aire luego de subir una loma, el chirrido de las ruedas me hizo volver a lo que estaba pasando.

“¡Malditas yeguas!- exclamé- “¡¿Por qué no me obedecen?!” Don Ricardo me miraba con el rabillo del ojo inmutable, delante nuestro había una curva; el sulky a esta velocidad no la podía tomar. Mi corazón latía desesperado y esperaba lo peor.

“¡Emperatriz, Papisa, alto!” rugió la voz de Don Ricardo. Las yeguas frenaron casi instantáneamente; no me dieron tiempo sujetarme y salí despedido del coche. Dí una vuelta en el aire y una pierna se quedó enganchada en la rama del árbol; la otro pierna la cruzaba, mi cuerpo colgaba hacia abajo y no había sufrido daño alguno.

“¿Otra vez haciendo el cuatro?” preguntó burlonamente Don Ricardo. “Por lo menos ahora está colgado de una rama y andás arrastrao por el piso”, concluyó. Los pájaros gritaban a mi alrededor ¿Habría tirado un nido?

Abrí los ojos, el chillido del “cucú”- reliquia familiar- me taladraba los oídos¡Otra vez soñé con Don Ricardo!..¡De nuevo el cuatro!..¡Una vez más quedé dado vuelta!...

¿Cuál es el significado de esto? Una imagen me surge las piernas cruzadas del Emperador, el hombre colgado del árbol del Tarot. Las pinturas se están tornando vivientes en mí. Mil asociaciones empiezan a bullir en mi interior, pero…¡lo había olvidado! ¡tengo que ir a ver a mi analista!

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“Perdóneme la demora”…Entré presurosamente en la sala y me recosté en el diván.

“Últimamente siempre llega tarde, usted es analista, sabe lo que eso significa”…

Me quedé mudo; era verdad, mostraba mi desinterés por la vida en general. Pero hoy estaba distinto, sentía entusiasmo, lo quería manifestar, mas había un dejo de duda. Si embargo la potencia de los acontecimientos fue más fuerte. Hice caso omiso a la interpretación de mi analista y comencé a hablar aceleradamente sobre los sueños, el Tarot y Don Ricardo.

Hice una pausa, había un silencio sepulcral, el ambiente se volvió frío, sentí mi cuerpo empezar a endurecerse; sólo la tos nerviosa de mi analista quebró ese interminable momento. Comencé a sentirme como un chico esperando el reto.

El Dr. Frecan, hábil analista, tomó cuenta de mi estado y con maestría derivó la situación al análisis de mis sueños.

“Asocie libremente”- sugirió

“El joven ebrio- comencé respirando aliviado- es mi estado actual, perdido, como un adolescente, desorientado y con temores de fallar. El policía es el Superyo que me persigue y castiga mi desvarío, mi falta de adaptación a la realidad…”hice una breve pausa reflexiva.

“Hasta aqñuí todo es entendible, pero la figura de Don Ricardo no me cierra ¿por qué el policía-Superyo lo respeta? ¿Por qué me deja libre?...” La pregunta quedó flotando en el aire como los armónicos de un piano de cola.

“Don Ricardo es su padre, un hombre de la noche permisivo y regido por el principio de Placer. Parece que usted está regodeándose en su depresión , permitiéndose caer en ella para alejarse d e sus responsabilidades con su trabajo y el mundo real.”

Sentí las palabras clavarse como saetas en mi estómago. Todo mi cuerpo comenzó a rigidizarse nuevamente. El Dr. Frecan sabía sugerir, la expresión “mundo real” ponía en duda todo mi relato. Un silencio tenso se creó.

En todas las ocasiones anteriores, la sola mención de mi complejo paterno hubiera sido suficiente para reconocer mi equivocación, mi irresponsabilidad y por ello aceptar la castración sometiéndome a la autoridad analítica. Pero esta vez había algo distinto.

“A mí me parece que Don Ricardo es una especie de maestro Zen; un guía como el Ermitaño del Tarot, andando por el mundo apoyado en un bastón y con el farol en su mano. En el sueño se condensan los dos: aparece apoyado en un farol que ilumina y hace de sostén. Los maestros Zen, como muestra el segundo sueño, enesñana a través del ridículo y del humor. Él satiriza mi situación afectiva, mi borrachera con la Emperatriz, mi ex-pareja.”
a
“En el segundo sueño en realidad aparece la metáfora del carro de Platón en el Fedro. Yo no puedo conducir las yeguas, Emperatriz y Papisa, simbolizando mis emociones. Las bridas- representando mis pensamientos habituales- no son aptas para ello, sólo la voz de Don Ricardo puede hacerlo y las dos yeguas me despiden del coche dejándome colgado de un árbol en la posición de la carta del sacrificio, del “oficio sagrado”. Terminé mi exaltada alocución sorprendido por lo surgido.

El Dr. Frecan cruzó sus piernas; este gesto lo hacía indefectiblemente cuando algo lo preocupaba. Hizo otra larga pausa… “Por su discurso, parecería que usted está buscando salir de su depresión a través de la manía. Pero ese coloreo religioso va en contra de su formación analítica. Hummm…esto es peligroso, usted sabe a dónde conduce…”

El golpe fue demoledor, la amenaza de psicosis hizo sonar todas la alarmas que los acontecimientos intensos habían desactivado. Toda mi anterior resistencia se desmoronó.

“Es la hora” dijo. “Le voy a dar otro turno esta semana, lo espero el viernes al mediodía, ¿usted puede?”.

Asentí dócilmente, me levanté con el cuerpo entumecido y con mi vieja compañera: la contractura del cuello. Le dí la mano, saó a la calle con una tremenda sensación de pesadez. Era como si el policía del sueño me intimidara al estar tirado en el piso ebrio. Pero el analista tenía razón, estaba exaltado, debía advertírmelo; parecía un caballo desbocado.

La imagen del segundo sueño apareció como un relámpago en mi mente: expulsado del conche y colgado en el árbol. La voz de Don Ricardo dicéndo: “Al menos no andás arrastrao por el piso”.

Otro sacudón estremeció mi cuerpo; por lo menos al estar exaltado salgo de mi desidia, aunque todo el mundo se me dé vuelta y no entienda nada ¡Pero es mejor que las barreras de esta sapiencia estéril!

Mi cuerpo se aflojó, la contractura desapareció inmediatamente. Una profunda sensación de soledad me invadió. Todo en lo que creía hasta ahora parecía venirse abajo. Pero ¿qué tenía a cambio?...Un viejo mazo de cartas con extrañas figuras ¿podrían reemplazar todos estos años de preparación?...Me sentía como ese ermitaño buscando con una luz a pleno día, un sentido iluminador para su vida.

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sábado 12 de julio de 2008

"LA INFLUENCIA DE LA ASTROLOGÍA EN EL CONCEPTO DE LIBIDO EN C.G. JUNG"



Introducción
:

Es un hecho indudable el influjo de las ideas de C. G. Jung en la Astrología moderna, comenzando por su iniciador Dane Rudhyar. En 1936, en la primera edición de su “Astrología de la Personalidad”, tomaba , con algunas diferencias, conceptos vertidos sobre la Astrología por el psiquiatra suizo y aunaba sus descubrimientos con el simbolismo astrológico.

Rudhyar afirma: “Por sobre todo, recalcamos los valores y usamos una terminología que se halla en la obra de C.G.Jung, porque estamos convencidos de su validez inherente, y también porque se ajustan tan notablemente a la disposición general del simbolismo astrológico.”(1)

La pregunta surgida es ¿cómo es que esta terminología se ajusta tan notablemente a la astrología?…¿Podríamos hablar de una simple casualidad?…

En el trabajo “Tipología Junguiana y Astrología” presentado en el segundo congreso de Cosmovisión, demostré que la teoría de los instintos junguiana parece una traducción de la antigua concepción de los 4 elementos que se transformarían en los humores de la medicina hipocrática antigua.

Si esta hipótesis se podría confirmar con otros hallazgos de la psicología junguiana, nos encontraríamos con el sorprendente descubrimiento de un ascendiente astrológico sobre el pensamiento de Jung..

¿Será esto posible?, nos preguntaríamos en primer lugar. De comprobarse , nos explicaría con facilidad la visión de Rudhyar, pero nos surgiría otra pregunta.¿ Por qué la reticencia a manifestar abiertamente este influjo, a diferencia con la Alquimia?

Dada la extensión del trabajo, sólo me concentraré aquí en el concepto de líbido.

Astrología y Sincronicidad

Aunque no es la primer declaración oficial sobre la Astrología- en 1928 la pone como ejemplo de los contenidos míticos presentes en el Inconsciente Colectivo- en el obituario de su amigo Richard Wilhelm (10/5/1930), la nombra junto al I-Ching, refiriéndose por primera vez al principio de Sincronicidad.

En esta presentación se explaya, en primer lugar sobre el oráculo chino y luego agrega como ejemplo de esta fenomenología a la Astrología sería considerada como “un ejemplo de sincronía en gran escala, si se dispusiera de resultados universalmente seguros. Pero sí hay algunos hechos lo suficientemente seguros y afianzados mediante amplias estadísticas, que pudieran hacer aparecer el cuestionamiento astrológico como algo digno de consideración filosófica. (su respetabilidad para la psicología está asegurada, pues representa el compendio de las nociones de la psicología de la Antigüedad) (2)

Es sugestiva la aparición de la afirmación entre paréntesis y el reconocimiento para su cuestionamiento filosófico fuera de él. Nos muestra la cautela de Jung frente a la Astrología. Esta actitud tiene su fundamento, como él mismo sugiere en el obituario. El principio sincronístico en el que se basaría la Astrología: “se encuentra aparentemente en radical oposición a nuestra cosmovisión occidental científica causal –teleológica. En otras palabras, él es extremadamente anticientífico y nos está prohibido, de ahí que se sustraiga y resulte incomprensible a nuestro juicio científico.” (3)

Para Jung, quien con su extremada prudencia (3a), quería mantenerse dentro del campo Científico, hacer afirmaciones de este tipo era extremadamente riesgoso. En el caso del I-Ching, era más fácil defender esta forma dadas las diferencias culturales. En el mismo obituario comenta su experiencia con el presidente de la “British Antropological Society”, quien le pregunta como un pueblo con un intelecto tan desarrollado como el chino, no había desarrollado un conocimiento científico.

A lo cual Jung le respondió que el I- Ching era la obra “standard” de su ciencia y se basaba en un principio completamente diferente del occidental.

Más difícil era hacer esta distinción con la Astrología- pese a su origen caldeo- dada la influencia en el pensamiento occidental y más aún con el agravante de haber sido expulsada de la Universidad en el siglo XVII .

Esta precaución no dejaba de mostrar una actitud valiente, sabiendo que se enfrentaba a los Prejuicios científicos- que aún hoy existen- con respecto a la Astrología.

Lo mismo ocurría con el principio de Sincronicidad que esbozara en ese momento, tardó 22 años en acumular evidencia y esclarecerlo para pronunciarse definitivamente en “Interpretación de la Naturaleza y la Psique” donde incluirá un experimento astrológico.

La pregunta que nos surge es – si además de lo citado- habría alguna razón más para esta extrema cautela y si podemos precisar cuando se inicia el contacto de Jung con la Astrología.

El Epistolario Freud-Jung

En 1974 se publicó el epistolario sostenido por Freud y Jung entre 1906 y 1914. Jung se había resistido a que se publicara mientras estuviera con vida, a pesar de la aprobación de los herederos de Freud. Primero autorizó la publicación transcurridos 30 años de su muerte, en otro momento en 1980. Luego de su fallecimiento en 1961, y tras intensas negociaciones, se llegó a un acuerdo y se publicaron en 1974.

De las 360 cartas que intercambiaron hay 3 referidas al ocultismo (138 Jung, 139, Freud; 254J, 255F; 259J,260F). Las respuestas de Freud habían sido autorizadas por Jung y Ernest Jones para su publicación en “Recuerdos, Sueños y Pensamientos”.

La primera se refiere a la experiencia relatada por Jung en su autobiografía. Discutiendo sobre Parapsicología y Ocultismo, Freud los rechazaba de acuerdo a la concepción materialista de la época. Jung en ese momento sintió su diafragma un calor como de hierro incandescente y se produjo un fuerte crujido en la biblioteca de Freud. El psiquiátra suizo comentó que se había producido un fenómeno de exteriorización catalítico, y predijo que se repitiría ante el asombro del vienés.

En las otras dos cartas aparece el tema de nuestro interés: la Astrología.

En la carta 254 del 8 de mayo de 1911, Jung escribe: “hemos de conquistar también al ocultismo. Y me parece que a partir de la teoría de la libido. Ahora le estoy dando vueltas a la astrología, cuyo conocimiento aparece imprescindible para la comprensión de la mitología. En estos oscuros dominios existen cosas maravillosamente extrañas.”(4)

En esta misiva comienza a avizorarse el motivo de la ruptura entre estos dos gigantes de la ciencia: la teoría de la libido. Pero en el próximo párrafo podemos observar el ascendiente de Freud sobre Jung y la ambivalencia juvenil del suizo: “Déjeme, por favor, vagar, a mis anchas por estas infinitudes. Traeré un rico botín para el conocimiento del alma humana. Tengo que embriagarme durante un cierto tiempo con aromas mágicos, para llegar a comprender por completo que clase de misterios alberga el inconsciente en sus abismos..” (5).

Ante este pedido Freud responde (carta 255) el 12 de Mayo: “Yo sé que sus tendencias más íntimas le impulsan a usted al estudio del ocultismo y no dudo que retornará usted ricamente cargado. En contra de ello no hay nada que hacer y tiene razón todo aquel que sigue la concatenación de sus impulsos. Su fama precedente de la “Demencia” resistirá algún tiempo al insulto de “místico”. Pero no se quede usted ahí, en las colonias tropicales, es necesario gobernar en casa.”(6)

Con la sabiduría del Senex, Freud no se opone al impulso puer de Jung (6a), pero desliza una sutil (no tanto) amonestación y advertencia: su fama científica ganada a través de los escritos sobre la “Demencia Precoz” resistiría un tiempo, pero si se quedaba allí el “insulto de místico” caería sobre él.

Para Jung esta admonición no habría pasado sin consecuencias, dada la relación filial entre ambos, “el primer hombre importante que había conocido”(7) como lo expresara él mismo en su vejez.

Pero el impulso a la liberación del puer de su tutela del Senex-Padre parecía estar desatado (7a). Un mes después ( 12 de junio de 1911) el joven Jung insiste y profundiza en el tema: “Mis noches están muy ocupadas por la astrología. Calculo horóscopos, a fin de colegir su contenido en cuanto verdad psicológica. Hasta ahora he visto algunas cosas notables, que seguramente ha de parecerles a usted increíbles. En una señora, el cálculo de las posiciones de las estrellas, dio por resultado un cuadro de carácter muy determinado, con algunos detalles acerca del destino, pero que no le correspondía a ella, sino a su madre; en ésta los rasgos de carácter se ajustaban perfectamente. Dicha señora padece un complejo materno extraordinario. He de decir que muy bien podría descubrirse un buen trozo de saber intuitivo derivado del firmamento. Parece ser, por ejemplo, que los signos del Zodíaco, son imágenes correspondientes al carácter, es decir : símbolos de la libido que describen las correspondientes cualidades típicas de la misma.”(9)

La respuesta del sabio vienés (15/6) esta vez es mucho más calma: “En cuestiones de ocultismo me he vuelto modesto desde la gran lección de las experiencias de Ferenczi. Prometo creer todo aquello que de algún modo pueda aparecer como razonable. Pero usted sabe que no lo hago de buena gana. Mas mi hybris(soberbia) está rota desde entonces. Me gustaría saberle de acuerdo con Ferenczi, si uno de ustedes se decide a dar el peligroso paso hacia la publicidad y me imagino que ello puede ir unido a una completa independencia durante el trabajo.” (10)

Volviendo a la carta del 12/6, ésta nos muestra a Jung munido de la habilidad de levantar temas natales y de interpretarlas, incluso con gran sutileza psicológica al advertir la influencia lunar (complejo materno) opacando las dominantes personales del nativo. Por otro lado comienza a perfilarse la ulterior investigación al referirse al “trozo de saber intuitivo derivado del firmamento”. Finalmente, el motivo de esta investigación, la explicitación- en aquel temprano momento- de los signos zodiacales como símbolos de la libido que describen cualidades típicas de la misma.

Dos interrogantes nos surgen aquí: ¿esta apreciación habrá tenido influencia en su nuevo concepto de libido?. De ser así , ¿cómo el puer Jung se atrevió a dar “ el peligroso paso a la publicidad” de este hallazgo?

El Concepto de Libido

Las cartas siguientes expresan el trabajo en la nueva concepción de la libido. El 14/11/1911 Jung , al referirse a la segunda parte de Transformaciones y Símbolos de la Libido que estaba redactando, escribe: “Me he enfrentado muy osadamente con la teoría de la libido. Aquel pasaje de su análisis de Schreber en el que se tropieza usted con el problema de la libido(naturaleza de la libido cuya retirada da lugar a pérdida de la realidad) es uno de los puntos donde la senda de mis ideas se cruza con una de las suyas. Opino, precisamente, que el concepto de libido de los Tres ensayos ha de ser ampliado en cuanto al aspecto genético, a fin de que la teoría de la libido pueda ser aplicada a la demencia precoz” (11).

Jung opta en estos primeros escarceos a su “fama precedente” como investigador de la Demencia Precoz, y deja de lado, momentáneamente, toda mención simbólica. Sigue la psicología del Puer, se apoya en teorías prestigiosas para tratar de exponer sus ideas.

El senex Freud ya le había hecho notar esto en la carta anterior (12/11/1911) cuando, al leer la primera parte de Transformaciones y Símbolos de la Libido, le comenta : “Hay en él muchas cosas tan bien expresadas que retenerlas en la memoria, como definitivamente formadas que están.(…) En el capítulo sobre los dos modos de pensamiento lamento su gran erudición. Me habría gustado que hubiese dicho todo con palabras que le son más propias. Todo pensador habla en su propia jerga, al fin y al cabo, y las múltiples traducciones son fatigosas”(12)

En la misma carta del 14/11, Jung le contesta a esta crítica: “Usted extrae las piedras preciosas del seno de la tierra, yo tengo en cambio el “degree of extensión”. Como usted sabe, yo debo caminar siempre desde fuera, hacia dentro y deducir lo particular a partir del todo. Se me haría demasiado inquietante dejar aparte amplios sectores del conocimiento humano”(13).

Observamos el llamado freudiano a la exposición heroica y el cambio en los dos párrafos: uno aceptando la observación y en el otro tomándola “osadamente”. El Puer se quiere transformar en héroe, pero aún “la cosecha no estaba madura” parafraseando al Jung posterior.

Un mes después el 11/12, Jung le expone a su mentor sus nuevas ideas de la libido, afirmando su desacuerdo que la pérdida de la realidad en la Demencia Precoz, no se podía reducir a la represión de la libido definida como hambre sexual. Le explica que ha vertido estos nuevos conceptos en un capítulo de la segunda parte de Transformaciones y que no puede extenderse en la correspondencia al respecto. “Lo esencial –afirma- es que intento sustituir el concepto descriptivo de libido, por otro genético, el cual comprende, parte de la libido sexual actual, aquellas otras formas de la libido que están destacadas de antiguo en funciones firmemente organizadas. Aquí resulta inevitable una pequeña dosis de biología.”(14)

Aquí podríamos detenernos a reflexionar sobre este período entre el 8/5 y el 11/12. En la primer carta Jung se había propuesto conquistar el ocultismo a través de la teoría de la libido, luego -sin modificar aún ninguna postura teórica- toma el Zodíaco como símbolo de la libido y las cualidades específicas del carácter. Ante los peligros advertidos por Freud, opta por dejar de lado el ocultismo y la Astrología para centrarse en el problema de la Demencia Precoz y de allí plantear una libido genética ampliando el concepto de libido sexual.

De lo expresado en este período parecería que sus estudios astrológicos podrían haber colaborado para deducir aquellas otras formas “que de antiguo están destacadas en funciones firmemente organizadas”. La deducción para un astrólogo es sencilla: la libido sexual correspondería a Escorpio, los otros 11 signos corresponderían a formas distintas de esta libido. La amplificación astrológica parecería confirmarlo: durante este período Urano había pasado directo sobre el Ascendente (8/5), luego retrograda y al ponerse directo hace conjunción (orbe 1º) por última vez sobre el Ascendente de Jung (11/12). La coincidencia significativa estaría dada en que –dada su característica de dios del Firmamento (Ouranos, cielo)- Urano es considerado el planeta de la Astrología, siendo el vehículo de la rebeldía del Puer y del intento de diferenciación del senex Freud.

La pregunta que surge –más allá de la amplificación astrológica- es si Jung podría haber arribado a este resultado. Lo que nos lleva a preguntarnos también si se lo podrían rastrear estas deducciones en el texto.

El Sol como símbolo de la Libido

En Transformaciones y Símbolos de la Libido, Jung analiza las fantasías y reaciones de una paciente de T. Flournoy: Miss Miller. Las producciones del Inconsciente de la paciente le dan ocasión para ampliar sus imágenes y llegar a diversas conclusiones teóricas, en este caso de la libido y su polémica con Freud acerca de su naturaleza.

En la primer parte, al analizar el Himno de la Creación escrito por Miller, llega a : “un dios creador cuya naturaleza dual se pone claramente en de relieve en Job”(15).

En la segunda poesía: “La palomilla al sol”, este creador adopta otras formas: Sol, fuego, luz y explica psicológicamente: “Cuando se adora al dios , al sol o al fuego se adora la intensidad o la fuerza es decir el fenómeno de la energía anímica de la libido.”(16)

Luego expone ejemplos de diversas religiones sobre esta fenomenología, extractaré algunos: En los misterios sincretísticos de Isis, el iniciado se lo identifica con el dios solar Helios. En la liturgia de Mitra, luego de la iniciación el candidato decía: “Soy una estrella que camina sobre vosotros y brilla desde lo hondo”: San Francisco –al igual que los reyes Sasánidas- era hermano del Sol y de la Luna. En Egipto, el alma del soberano era un desdoblamiento del Horus Solar. Los Césares romanos con la corona dentada con el “Solis invictus”.

A partir de un poema de Nietzche, introduce el término “constelación” y –dada las características teriomórfica o antropomórfica de las mismas- las vincula con otro pasaje de Nietzche en Zaratustra: “ Esta llama (..) pliega el cuello en pos de esferas cada vez más puras, como serpiente erguida de impaciencia”(17). Esta cita le da la posibilidad de incluir nuevos símbolos de la libido, en este caso la serpiente.

De esta deducción a partir del sol y de las constelaciones, surgen 4 categorías de simbolización de la libido: “1) analógica: como sol y fuego. 2) comparación causativa: a) objetiva: la libido se designa por su objeto, v.g., el sol bienhechor; b) subjetiva: la libido se designa por su instrumento o un análogo de éste (…) mediante el falo o (un análogo) la serpiente. (…) La cuarta: la comparación activa, cuyo “tertium comparationes es la actividad (por ej; la libido fecunda como el toro, es peligrosa- por el poder de su pasión como el león o el jabalí (..)

“Estas comparaciones significan otras tantas posibilidades símbolos. Y por tal razón todos los símbolos pueden reducirse en suma a una raíz muy sencilla: la líbido y sus propiedades.”(18)

Recordemos la misiva enviada a Freud el 8/5/1911 en donde le resaltaba el valor de la astrología como medio para comprender el pandemonium de imágenes mitológicas. A partir de la imagen del sol, la insercisión de la constelación, con sus formas antropomórficas y teriomórficas, Jung puede determinar la libido y sus propiedades. Aunque aún no hay una referencia explícita de la astrología aún.

Volviendo a lo anterior, a modo de corroboración de las deducciones sobre la libido, incluye el ejemplo de Amenhotep IV y su inclusión de todos los dioses anteriores en el “gran disco solar viviente” (19). En él se habían reunidos el toro Apis, el carnero Amón, el cocodrilo Subk, Dedu, el palo, etc.

La discusión entablada con Freud, con posterioridad en diciembre de 1912, en Munich, sobre Akhenaton (como se hizo llamar después) y el vínculo con su padre, determinó el segundo desmayo de Freud y la separación de ambos. La discusión entre el politeísmo del padre y el monoteísmo solar del hijo, encubría la concepción freudiana de la libido perverso polimorfa y la junguiana única e indiferenciada simbolizada por el sol (19a).

Volviendo a transformaciones primera parte, Jung concluye su exploración solar con manifestaciones de diversos autores sobre la asociación de Cristo como sol novus y el sincretismo de los primeros tiempos con los cultos solares paganos. Finalmente –dentro de este marco- liga al Zodíaco con los 12 apóstoles y en una nota al pie la identificación de Cristo con el itinerario del sol como serpiente zodiacal que lleva en su dorso los doce signos. (20)

Con este ejemplo llegamos al final de la primer parte, donde el rigor simbólico de Jung queda claro, combinando todas las variedades de simbolización de la libido y el pasaje Dios (Cristo)- Sol- Constelación- Terioformismo (Serpiente). En él podemos ver lo manifestado en su misiva del 8/5/1911: “Ahora le estoy dando vueltas a la Astrología, cuyo conocimiento aparece como imprescindible para la comprensión de la mitología.”

Pero en esta primer parte, lo muestra aún cauteloso, sin la toma de posición que lo alejaría del sabio vienés.


Transformaciones y símbolos 2º parte

Aquí aparece con claridad la influencia de la Astrología en su concepción de la libido. Al no contar con la primer edición, no puedo precisar si esta nitidez en la expresión- encubierta en la primer parte- responde a la primer versión o a su revisión en 1952. En esta segunda versión Jung se hallaba en una posición diferente, en cuanto a su madurez y desarrollo personales, y por ende en su libertad y seguridad para explayarse sobre estos tópicos.

Al iniciar la segunda parte recapitula sobre el material presentado en la segunda poesía de Miller, “La palomilla al Sol”, observando el cambio del Dios creador de la primer poesía a “la asunción de un carácter astralmitológico, o mejor dicho astrológico. Se convierte en sol, encontrado así, más allá del análisis moral, una expresión natural en el luminoso padre celestial y en el diablo. El sol, como hace observar Renan, es en verdad la única imagen “razonable” de dios, tanto si nos colocamos en el punto de vista del primitivo como en el de la moderna ciencia de la naturaleza; siempre es el dios-padre que anima todo lo viviente, el fecundador y el creador , la fuente de energía de nuestro mundo. En el sol como cosa natural que no conoce escisión interna alguna, puede resolverse armónicamente la contradicción en que ha caído el alma del hombre. Y no sólo es benéfico puesto que también puede destruir, de ahí la imagen zodiacal del verano ardiente, o sea el león devorador de rebaños, al cual da muerte el héroe judío Sansón para redimir de esa plaga a la desfalleciente tierra. Pero la naturaleza peculiar del sol es que queme, y al hombre le parece natural que así sea. También alumbra por igual al justo y al injusto, y hace crecer lo mismo al ser útil que al nocivo. Los místicos nos enseñaron que esa combinación no es un mero juego de palabras: al recogerse en sí mismos descienden a las profundidades de su ser, descubren en su corazón la imagen del sol, encontrando así su propia “voluntad de vivir” que con derecho- incluso diría yo que en virtud de un derecho físico-llaman sol, puesto que éste es fuente de energía y vida. Así nuestra vida fisiológica, como proceso energético, es esencialmente sol.”(21)

A través de los místicos, Jung llega a otra antigua verdad conocida por la astrología: la asociación del Sol con el corazón (21a).

Comparemos lo planteado por Jung con las definiciones de un astrólogo de esa época, Alan Leo: “El sol es el centro de toda vida, fuerza o energía, y representa la fuente positiva y primordial de toda la existencia. En el Sol se encuentran todos los colres del espectro. Todas las formas de existencia que se manifiestan el Sistema Solar son bañadas por estos rayos.(…) La única gran potencia y principio universal es el Sol, y todos los demás símbolos no son sino representantes de las modificaciones de este principio universal.”(22)

La coincidencia es más que significativa, este vínculo nos permite comprender como Jung en el capítulo sobre el concepto de la libido –al establecer sus diferencias con Freud- la denomina, en estrecha analogía solar- “instinto vital continuo, una voluntad de existencia que mediante la conservación del individuo quiere asegurar la reproducción de toda la especie. Esta concepción coincide, con el concepto de voluntad de Schopenhauer, pues el movimiento que vemos desde afuera no lo podemos captar interiormente sino como querer, anhelo, o aspiración”(23)

Todas las actividades vitales son modificaciones de este instinto vital continuo, mediatizadas y expresadas a través de símbolos, dicho en lenguaje junguiano, reelaboración clara de lo afirmado por la Astrología tradicional… Jung lo manifiesta de la siguiente forma: “cuando hablemos de libido (es) más prudente entender por tal un valor de energía que puede comunicarse a cualquier sector: poder, hambre, sexualidad, religión, etc.” (24)

Lo comunicado a Freud en su misiva del 12/6/1911, al considerar a los signos del Zodíaco como símbolos de la libido que describen cualidades típicas de la misma, comienza a tomar forma.

El Héroe Solar

En el capítulo “la génesis del héroe” se termina de coagular el vínculo entre los símbolos astrales devenidos en su nueva concepción de la libido.

Allí observa el camino de transformación del simbolismo astral al humano en la forma del héroe. Vincula el paso de la alegría al dolor y del dolor a la alegría con la llegada del sol al cenit y luego su hundimiento en la noche, para luego renacer. Interpreta que ese debe ser el origen del nombre del héroe solar Gilgamesh (hombre del dolor y la alegría) (25)

Más adelante, aparece la segunda mención astrológica directa. Analizando el sura 18 del Corán se topa con la extraña figura de Dulcarnain, que como el sol va desde el levante hasta el poniente, y que los comentaristas relacionaban con Alejandro Magno. Jung comenta: “En las imágenes numismáticas Alejandro aparece a menudo con los cuernos de Júpiter Amón. Trátase de identificaciones del legendario soberano con el sol de primavera bajo el signo de Aries. Es innegable que la humanidad siente una fuerte necesidad de suprimir lo personal y humano de sus héroes para acabar convirtiéndolos, por metástasis, en los iguales del sol, es decir en símbolos de la libido. Si pensamos como Schopenhauer, diremos: símbolo de la libido, pero si pensamos como Goethe: soles, puesto que somos porque el Sol nos ve”(26).

Continúa analizando el Sura 18, comparándolo con otros mitos y al concluirlo con la imagen del sol poniente, transmitiendo la fuerza solar a su sucesor, recurre una vez más al simbolismo astrológico: “El símbolo que designa la parte del Zodíaco en que el sol retoma su curso anual en el solsticio de invierno, es la cabra-pez, Capricornio,elsol trepa como una cabra a las más altas cimas y desciende a las profundidades del mar como un pez. En ocasiones, el pez tiene en los sueños el significado del niño nonato, puesto que éste vive en el agua. Y el sol, al hundirse en el mar, se torna a la vez niño y pez. De ahí que el pez tenga que ver con la renovación y el renacimiento.”(27)

A través de esta asociación llega a la idea de la búsqueda de la inmortalidad del héroe y lo relaciona con los Dióscuros (Castor, Pólux, Géminis) y los vuelve a vincular con el sol poniente y levante, ejemplificándolos con la búsqueda de Gilgamesh y los personajes del sura 18: Jadir y Elías (Moisés y su siervo Josué) y con los dadóforos Cautes y Cautópates, con las antorchas invertidas -simbolizando la vida y la muerte- del rito de Mitra.

Para explicarlo recurre una vez más a la Astrología: “Cautes y Cautópates llevan a veces en la mano una cabeza de Toro y el otro un escorpión. El Tauro y el Escorpión (la vida y la muerte!) (27a) son signos equinocciales, lo cual indica que el sacrificio se refiere principalmente a la marcha del sol: el sol levante que se sacrifica en el apogeo de su curso y el sol poniente”(28)

Aquí recurre a los signos equinocciales del lapso que va de 4300 a 2150 A.C., luego vuelve sobre Géminis –o sea los Dióscuros- dado que uno es mortal y el otro inmortal.

Finalmente concluye: “Como esa mitología solar no es en conjunto más que psicología proyectada al cielo, sin duda su sentido oculto y fundamental es el siguiente: así como el hombre está compuesto de un elemento mortal y el otro inmortal. Ciertamente, el hombre es mortal, pero hay excepciones, aquellos que son inmortales, o bien hay algo en nosotros inmortal. De esta suerte los dioses, o un Jádir o un conde de Saint Germain, son esa inmortalidad incomprensible que mora en alguna parte. La comparación con el sol nos enseña siempre de nuevo que la dinámica de los dioses es energía anímica. Este es nuestro elemento inmortal; representa el vínculo merced al cual el hombre siente que nunca se extingue en la continuidad de la vida. Es la vida de la vida de la humanidad. De sus fuentes, que brotan de las profundidades de los inconsciente, provienen el tronco de la humanidad entera, puesto que el individuo, por lo menos biológicamente, es sólo una rama desprendida de la Madre y transplantada. La fuerza vital psíquica, la libido, es simbolizada por el sol o personificada por héroes con atributos solares.”(29)

Aquí podemos apreciar la afirmación de Jung a Freud, la Astrología es imprescindible para la comprensión de la Mitología, en este caso del viaje del sol a través del Zodíaco, le sirve para comprender el mito del héroe, concluyendo que éste es de naturaleza solar. Se podrá objetar que Jung utiliza muchas otras referencias mitológicas para establecer su concepto de libido energética. Pero como él mismo señala, a través de la transformación del sol y sus dramáticos cambios- simbolizados por las constelaciones zodiacales- es lo que le permite llevar el hilo conductor de la caleidoscópica variedad de imágenes mitológicas.(29a)

Cómo él mismo escribiera en la misiva del 8/5/1911, había traído “un rico botín para el conocimiento del alma humana”. Él, como héroe solar leonino, había rescatado el “tesoro difícil de alcanzar” sepultado en la caverna del Inconsciente, custodiado por el dragón del conocimiento racional. ¿Pero el regalo sería aceptado?

La Ruptura y el estigma

Recordemos que la carta del 8 de mayo había sido respondida por Freud (12/5) mostrando la sabiduría del senex, al permitir a su “heredero espiritual” seguir sus impulsos, pero dejando asomar la sutil amenaza de que el insulto de místico caería sobre él…

El 29 de noviembre de 1912, Freud le envía una carta donde la sutil amenaza comienza a materializarse: “En el segundo número publicará probablemente Ferenczi un estudio acerca del trabajo de usted sobre la libido, que será justo tanto con respecto a la obra, como al autor. Voy adoptando lentamente postura con respecto a su trabajo(el suyo quiero decir) y ahora creo que nos ha hecho usted en él donación de un gran esclarecimiento, si bien no de aquel que usted pretendía. Parece que usted ha resuelto el enigma de toda mística, que se basa sobre la utilización de los complejos puestos fuera de servicio.”(30)

Freud invalida toda modificación a su teoría sexual, aceptando que las transformaciones libidinales descriptas por Jung, corresponden a la sublimación de la libido sexual, encontrando en esta concepción la explicación del fenómeno místico. Sostener lo contrario, equivaldría a ser considerado en,forma benévola, místico.

El aspecto tenso entre el Sol de Jung y el símbolo planetario de la unidad primordial del mundo –aquella que los místicos perciben en el corazón- Neptuno reveló sus promesas. El hombre importante solar (Freud) le pedía que aceptara y sometiera su escrito a su interpretación (Neptuno en casa III, los escritos), en contra de la propia voluntad solar, rechazando el botín obtenido en su excursión por las “colonias tropicales” (como Freud le escribiera) (30a).

Jung reacciona contestando el 3 de diciembre de 1912: “el hecho de que usted no desprecie poco, sino muchísimo mi trabajo, se desprende su observación acerca de que yo “sin tener intención de ello, haya resuelto el enigma de toda mística, que se basa en el aprovechamiento simbólico de los complejos puestos fuera de servicio”(31)

Las tensiones entre ambos estaba dada y en el congreso de Munich de septiembre de 1913, las diferencias no fueron zanjadas y la inevitable ruptura se produjo.

El estigma de místico cayó sobre Jung. El período de elaboración de Transformaciones fue – como él mismo le escribiera a Freud el 25/2/1912- una “prolongada e indefinida permanencia en la “nube religiosa-libidinal”; la nube neptuniana –expresado astrológicamente- de la cual extrajo el tesoro de imágenes que fuera rechazado. Los años siguientes fueron un sumergirse en esas aguas primordiales del dios del Océano en las que – parafraseando a Ronald Laing- el místico nada y el esquizofrénico se ahoga.

Por ello podemos comprender también el excesivo celo que Jung tenía en los años posteriores, en manifestar su abierta adhesión a la Astrología, como se lo había comunicado a Freud en sus cartas.

No es casual, que Jung al establecer – en el capítulo “el concepto de la libido”, la diferencia entre la realidad alterada del neurótico y la pérdida de realidad en proporciones importantes de la esquizofrenia, recurra al ejemplo de su discípulo Honegger: “Un paranoide de buena inteligencia, que conoce perfectamente la forma esférica de la tierra y su rotación alrededor del sol, reemplaza en su sistema las ideas astronómicas modernas por un sistema elaborado hasta el detalle, en el que la tierra es u disco plano por encima del cual se mueve el sol” (32)

El ejemplo es lo suficientemente elocuente para no necesitar mayores comentarios. Al reelaborar el simbolismo astrológico- mitológico a un lenguaje moderno, Jung quería evitar la acusación de “místico” o quizás de esquizofrénico.

Jung opta por la actitud “sana” de Neptuno- expresándolo en lenguaje astrológico- de evitar relatar sus intereses y vivencias ante un medio hostil. Von Franz lo explica psicológicamente, años más tarde en un seminario sobre Alquimia: “Muchas veces le digo a las personas esquizóides es que su locura no consiste en lo que ven o dicen, mas bien en contarlo a las personas erradas.”(33)

Sin embargo para los seguidores de Freud este estigma perduró. Ruben Fine, en su Historia del Psicoanálisis, cita sólo una carta del amplio epistolario que se intercambiaron estos dos grandes genios del conocimiento. Es el mismo fragmento de la carta del 8 de mayo, citada más arriba, donde le manifiesta la indispensable ayuda de la Astrología para la comprensión de la Mitología.

Fine la comenta: “Jung ya había iniciado su descenso al misticismo oscurantista que terminaría por llevarlo a la astrología y los platillos voladores, cuyo carácter absurdo era evidente para todos salvo para sus más ardientes seguidores.” (34)

La Astrología está asociada, como vimos a su nuevo concepto de libido y, por ende, al doloroso proceso de ruptura con Freud y a las acusaciones de “místico”. Quizás podemos empezar a comprender el cuidado en las afirmaciones posteriores, dado que esos ataques reflejaban el espíritu de la época.

Pero a un individuo de las características de Jung (Leo, ascendente en Capricornio) las dificultades no hacían retroceder, sólo detenerse hasta poder encontrar la forma de resolverlas. Ya en su carta del 12 de Junio le decía: “podría descubrirse un día en la Astrología un buen trozo de saber intuitivo derivado del Firmamento”. Hacia ese descubrimiento estará encaminado en los siguientes años, luego de su crisis de mitad de vida.

Dada los alcances de este trabajo me detengo aquí y el desarrollo completo aparecerá en una futura edición como La Influencia de la Astrología en el Pensamiento de C.G.Jung.

REFERENCIAS Y PIES DE PÁGINA


1)Rudhyar D, Astrología de la Personalidad, Kier, Bs. As, 1989, pag. 93

2)C. G. Jung, Obras Completas, vol XV. Trotta, España, pag. 50

3)Ibid. , pag 49

3a)Saturno en Acuario, en casa I, reg. del Ascendente Capricornio

4)Correspondencia Freud- Jung, Ed. Taurus, España, 1978, pag. 484

5)Ibid., pag. 484

6)Ibid. pag. 485

6a) La dupla Senex-Puer constituye- en su forma externa- una dinámica arquetípica dada entre el impulso juvenil inexperto con deseos de aprender y/o rebelde(acentuado en el aspecto negativo) y la madurez del hombre desarrollado o la rigidez(en sentido negativo).Las relaciones maestro –discípulo-como en este caso- lo constelan. Remito a mi artículo “El Puer Aeternus y la personalidad creativa”.

7)Recuerdos, Sueños y Pensamientos, Seix Barral, España, 1981, pag. 159

7a) Su carta natal lo refleja: el revolucionario Urano estaba en conjunción con el yo-ascendente de Jung (orbe 1º ) y en orbe de la oposición al Sol natal(3º de Leo) proyectado en Freud(casa VII) como el primer hombre importante. Saturno(regente del ascendente) estaba llegando a la cuadratura con Urano natal en la VII. Dumón expresa, coincidiendo con este momento: “personas que tienen autoridad sobre usted pueden ser críticas en esta época respecto de su trabajo. Ud. Puede sentir falta de seguridad y hasta temor, porque esta es una época de cambios y de nuevas experiencias a modificar la estructura de las condiciones ambientales (8)

8)Dumón E, Astrología Predictiva, Ed. Sirio, Bs. As., 1989, pag. 393

9)Correspondencia.., loc cit., pag. 490-491

10)Ibid. pag. 493

11)Ibid. pag. 527

12)Ibid. pag. 525

13)Ibid. pag. 527

14)Ibid. pag. 538-539

15) Jung C.G., Símbolos de Transformación, Paidós, Bs. As., 1977, pag. 134

16)Ibid. pag. 109

17)Ibid. pag. 117

18)Ibid. pag. 117-118

19)Ibid. pag. 118

19a) En el concepto de indiferenciada, podemos observar la filtración arquetípica de la cuadratura de Neptuno al Sol ( Leo,libido única). Para ampliar la relación Freud- Jung y este episodio remito a mi “Jung y el Proceso de Individuación”. Ed,. Continente..

20)Ibid. pag. 125, nota al pie.

21)Ibid. pag. 134-135

21a) Una vez más aparece aquí la cuadratura de Sol con Neptuno, facilitador arquetípico del insulto de “místico”. Quizás podemos pensar aquí con esta declaración una “respuesta” a la velada acusación anterior.

22)Leo A., Astrología para Todos, Visión, Barcelona, 1978, pag.33

23)Jung C. G., Símbolos…, loc.cit., pag 148

24)Ibid. pag. 149

25)Ibid. pag. 184

26)Ibid. pag. 208, nota al pie

27)Ibid. pag. 211-212

27a) Jung está anticipando en 1911.- aunque él no lo supiera en ese momento- la segunda tópica freudiana de 1920, al vincular a los dadóforos Cautes y Cautópates(Tauro y Escorpio equinocciales) como el sol naciente y poniente, símbolos de la vida y la muerte. Freud- coincidencia significativa- nativo de Tauro con asc. en Escorpio, desarrolla en su “Más Allá del Principio de Placer” esta base arquetípica en la concepción de “pulsión de vida y pulsión de muerte”.

28)Ibid. pag. 214

29)Ibid. pag. 215

29a) Se puede apreciar esto con claridad en la unificación de los dioses egipcios bajo el disco solar de Atón, en la reforma de Amenófis IV, tema que en el Congreso de Munich fuera decisivo para su separación con Freud.

30)Correspondencia, loc. cit., pag. 595

30a) Una “curiosa” coincidencia significativa: Neptuno transitaba por el tropical signo de Cáncer, en tenso quincuncio al gobernante del tema de Jung: Saturno, no permitiéndolo “gobernar en la casa” de la fría razón saturnina.

31)Ibid. pag. 596

32)Jung C. G., Símbolos loc. cit, pag. 152

33)Von Franz M. L., Alquimia, Cultrix, Sao Pablo, 1987, pag. 14

34)Fine R., Historia del Psicoanálisis, Paidos Bs. As., 1982, pag. 88


DATOS ASTROLÓGICOS

C.G.Jung: 26/7/1875, Keswill, Suiza, 7,22PM, LMT; 9E20, 47N36

S. Freud:6/5/1856,Freiburg, 6,30PM,LMT; 13E20, 50N54.

Alberto Chislovsky

Video de la vida de C. G. Jung

EL PENSAMIENTO MÍTICO



Introducción

El PensamientoMítico

Carl Gustav Jung es conocido como uno de los pioneros de la psicología, junto con Freud y Adler. Pero su renombre se ha sustentado en el hecho de haber revitalizado el pensamiento mítico-simbólico -a través de su hipótesis del Inconsciente Colectivo- en el hombre contemporáneo. Sus estudios sobre mitos, símbolos, religión, artes y filosofía -además de los realizados en el campo científico-, han ampliado la estrecha perspectiva en la que Occidente se hallaba.

De esta forma tendió un puente hacia el pasado, pero también hacia el Oriente, donde esta concepción del mundo aún sigue vigente, buscando una integración entre el saber científico y el saber tradicional.

¿Qué es un mito? ¿Cuál es la concepción mítica del mundo? Para Mircea Eliade el mito cuenta una historia sagrada, que ha ocurrido en un tiempo primordial, el fabuloso tiempo de los comienzos, donde ciertos seres sobrenaturales han dado origen al Cosmos o algún fragmento de éste: una isla, montaña, seres humanos, etc. Se trata de una creación que narra cómo algo ha nacido, cómo ha comenzado a ser.

Para el hombre arcaico, el mito es una historia verdadera, que le da una explicación y sentido a toda su existencia constituyendo un "modelo ejemplar" para todas sus actividades, ya que éstas fueron realizadas por primera vez por un ser fabuloso, o enseñadas por éste a los seres humanos.

Para el hombre arcaico, conocer el origen de las cosas le da poder y dominio sobre ellas, y de esta manera, participa de la naturaleza sagrada del Cosmos a través de sus manifestaciones, lo que le permite reproducir el acto creador en "illo tempore". En esta forma de pensamiento se basa el hombre arcaico para realizar, por ejemplo, los ritos de curación, ya que vuelve al enfermo, ya sea hombre, animal o planta, al tiempo primordial, reiterando su creación. Pero no sólo en los ritos de curación se manifiesta el tiempo mítico, sino en todos los demás actos ya que todos se viven ritualmente debido al modelo ejemplar que a cada una de ellos le antecede.

Esto supone una verdadera actitud religiosa; se trata de vivir de acuerdo con el modelo ejemplar de los seres fabulosos o dioses, sacralizando la existencia toda, se vive en un tiempo sagrado que se distingue del cotidiano habitual, en un espacio también consagrado que participa de la naturaleza divina.

El mito expresa de esta forma una gran riqueza que podía ser aprehendida merced a su repetición ritual, dando al hombre arcaico las respuestas a los interrogantes tales como el de la creación del Cosmos, el nacimiento, la muerte y el sentido de la vida, cumpliendo una función ordenadora y centralizadora de su existencia.

Sin embargo, esta forma de vivir fue quedando relegada e, incluso, combatida y perseguida, con el desarrollo de la humanidad en Occidente.

Las primeras críticas fueron hechas por los filósofos griegos. El cristianismo con su noción de tiempo histórico y lineal, con un comienzo y un final, asestó otro golpe a esta forma de pensamiento cíclica, y, finalmente -luego de breves resurgimientos a lo largo de la historia, especialmente en el Renacimiento-, la ciencia occidental con su objetividad terminó de desencantar el Universo de todo residuo de seres fabulosos.

El esfuerzo por desarrollar un mayor dominio sobre los objetos del mundo borró de la faz de la tierra todo vestigio de esta forma de pensamiento en el hombre moderno occidental. Por ejemplo, un autor como Ludolfo Paramio "nos informa que el mito se identifica con la falsa realidad y se constituye en obstáculo para la adquisición de un conocimiento verdadero":(1)

Otro de la talla de Roland Barthes dice que su "función es deformar", y luego "el fin de los mitos es inmovilizar el mundo".(2)

Estas afirmaciones nos muestran que el otrora reinante pensamiento mítico pasó a la categoría de maldito, lo que nos permite observar una antigua verdad mítica: en los antiguos panteones, por ejemplo en la India, cuando los Devas eran destronados de su sitial de preeminencia eran transformados en Asuras, en demonios. Y como a todos los demonios, se los ha exorcizado, o se los ha depositado en las capas más ignorantes de nuestra sociedad, o en los lugares más alejados de los centros de cultura. Labourdette nos dice: "El racionalismo occidental y la civilización presuntamente tecnológica, nos han hecho creer (míticamente) que el mito se disipa o persiste en zonas muy subdesarrolladas o ignorantes, o que pertenece a edades y espacios arcaicos. Nada más erróneo. - Nada más mítico (en un sentido). Vivimos en un mundo profundamente mítico donde creencias y razones se entretejen incesantemente en espacios sagrados y profanos, entre máquinas sofisticadas y dioses alquimistas".(3)

Pero no nos dimos cuenta de que el demonio vivía en nuestro propio interior; que detrás de nuestra fachada luminosa se escondían profundidades insondables, tenebrosas con bajos deseos que nos asustan. Fue Freud quien descubrió que detrás de nuestra razón se hallaba el Demonio del Inconsciente con sus deseos y pulsiones tiránicas contrarias a la cultura. Freud vio al Mr. Hyde que todos teníamos en nuestro interior, el Dios Eros convertido en basura por la represión cultural, que ya había sido anticipado por R. L. Stevenson con su hombre y la bestia en "El extraordinario caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde".

La razón ve en el mito un adversario, un demonio que interfiere en sus propósitos, que inmoviliza al mundo y deforma la realidad. Pero otros autores ven el mito como a la "Bestia" del cuento "La Bella y la Bestia", que en realidad necesita ser librado de su encantamiento , ya que esconde un príncipe, un "princeps", un nuevo principio que otorgue un significado al agotado y desacralizado hombre de la sociedad moderna.

Para Paul Ricoeur "el mito tiene alcance ontológico (...) pretende abordar el origen de la existencia humana" y además cumple una función "descubridora y esclarecedora".(4) García Pelayo nos dice que "las funciones míticas son esclarecedoras, integradoras y movilizadoras"; (5) y Durand plantea que "el mito es presencia semántica y, formado por símbolos, contiene comprensivamente su propio sentido. Para expresar esta densidad semántica del mito que desborda por todas partes la linealidad del significante".(6)

Como podemos observar, los diferentes autores y corrientes dividen su opinión sosteniendo el carácter esclarecedor o alienador del mito. El mito puede descubrir o confundir la realidad, acercar la verdad o la falsedad. Labourdette plantea: "La existencia del mito puede ubicarse, según los autores, en distintos lugares que se distribuyen entre lo inefable y lo aberrante, entre lo divino y lo diabólico".(7)

¿Cómo conciliar posiciones tan antitéticas? Es el mérito de C. G. Jung el intentar reunir estos opuestos. Jung sostiene que el ser humano posee dos formas de pensamiento: una forma racional dirigida, en palabras, orientada hacia afuera y que requiere de un esfuerzo sostenido. Jung dice: "en este sentido, el pensamiento lógico o dirigido es un pensamiento acerca de la realidad, es decir, que se adapta a la realidad en el cual expresándolo en otras palabras, imitamos la sucesión de las cosas objetivas y reales, de suerte que las imágenes desfilan en nuestra mente en la misma serie estrictamente causal que los acontecimientos exteriores".(8)

La otra forma es el sueño o fantaseo que es un pensamiento "que se aparta de la realidad y libera tendencias subjetivas y es improductivo, refractario a toda adaptación... Funciona sin esfuerzo, como si dijéramos espontáneamente, con contenidos inventados, y es dirigido por motivos inconscientes". (9)

En la antigüedad, según Jung, se tendía a este tipo de pensamiento. "Todo, el interés y la energía que el hombre moderno invierte en la ciencia y la técnica, consagrábala el antiguo a su mitología. Es su afán creador el que explica los desconcertantes cambios, las transformaciones caleidoscópicas, los reagrupamientos sincretísticos y los incesantes remozamientos de los mitos del ámbito cultural griego. Nos movemos aquí en un mundo de fantasías que, poco preocupadas por la marcha externa de las cosas, manan de una fuente interna y producen variadísimas figuras, unas veces plásticas, otras esquemáticas. Esta actividad del espíritu de los primeros tiempos de la antigüedad obraba por antonomasia artísticamente. Parece que la finalidad del interés estribaba, no en captar objetivamente el cómo del mundo real, sino en adaptarlo a fantasías y esperanzas subjetivas." (10)

Para la ingenua antigüedad, prosigue Jung, el sol era el gran padre del cielo, y la luna, la madre fecunda. Todo era antropomórfico o teriomórfico y el Universo entero estaba animado por dioses y demonios. "La imagen del mundo era harto alejada de la realidad, pero correspondía cabalmente a la fantasía subjetiva".

Esta forma de pensar persiste en el niño ya que "anima sus muñecos y sus juguetes en general, y en niños dotados de fantasía no es difícil observar que viven en un mundo maravilloso".(11)

De la misma manera se manifiesta en nuestros sueños que "haciendo caso omiso de las conexiones reales de las cosas, se ensambla en él lo más heterogéneo, y un mundo de imposibilidades suplanta al de la realidad". (12) Basándose en los estudios de la psique infantil de Freud -quien halla algunas similitudes entre ésta y la vida onírica- Jung encuentra un paralelo entre el pensamiento mitológico de la antigüedad y el pensamiento similar de los niños, de los primitivos y de los sueños.

Compara el funcionamiento y estructura de la anatomía y genética humanas y su formación -a través de una serie de transformaciones embrionarias que corresponden a cambios análogos en la historia de la especie- con la vida psíquica: "el pensamiento infantil en la vida psicológica del niño así como en el sueño, no sería más que una repetición de anteriores etapas de desarrollo". Jung se apoya en Nietzsche quien afirma: "Durmiendo y en sueños rehacemos toda la tarea de la humanidad primitiva... Quiero decir: así como ahora razona el hombre durante el sueño, así razonaba también la humanidad durante la vigilia muchos miles de años; la primera causa que se le ocurría al espíritu.para explicar cualquier cosa que tuviera necesidad de explicación, le bastaba y consideraba verdad... De estos procesos podemos deducir cuán tarde se desarrolló el pensamiento lógico, más riguroso, la estricta indagación de causa y efecto, si todavía hoy nuestras funciones racionales e intelectuales se retrotraen a estas formas primitivas de raciocinio y si vivimos casi la mitad de nuestra vida en ese estado" (14)

Freud ya consideraba en 1900 (Interpretación de los Sueños) que el "sueño es la mitología privada del durmiente y el mito el sueño despierto de los pueblos, que al Edipo de Sófocles y al Hamlet de Shakespeare corresponde la misma interpretación que al sueño".(15) Pero Freud veía en el Edipo la realización de los deseos infantiles.

Rank, por otro lado, considera qué "la manifestación de la relación íntima que existe entre el sueño y el mito no sólo con respecto al contenido, sino también a la forma y a las fuerzas motrices de ésta y muchas otras estructuras psíquicas más específicamente patológicas, justifica plenamente la interpretación del mito como un sueño de los pueblos" .(16)

Pero Jung va más allá de una interpretación patológica de esta forma de pensamiento; sugiere que "las bases inconscientes de los sueños y de las fantasías sólo en apariencia son reminiscencias infantiles. En realidad, trátase de formas de pensamiento basadas en instintos, primitivos o arcaicos, que como es natural, se destacan con mayor claridad en la infancia que después. Pero en sí distan de ser infantiles o siquiera patológicas. Por lo tanto no deberían emplearse expresiones tomadas de la patología. También en punto a sentido, contenido y forma, el mito fundado en procesos imaginativos inconscientes dista mucho de ser infantil o expresión de una postura autoerótica o autística, pese a crear una imagen del mundo que apenas puede compararse con nuestra concepción racional y objetiva. La base instintiva arcaica de nuestro espíritu constituye un dato objetivo, hallado, que al igual que la estructura y disposición funcional heredadas del cerebro o de cualquier otro órgano, no depende de la experiencia individual ni dei arbitrio subjetivo-personal. La psique posee su propia historia genética, como la tiene el cuerpo" (17)

Jung denominó a esa psique objetiva el "Inconsciente Colectivo", la considera como "la poderosa herencia espiritual del desarrollo de la humanidad. (...) la conciencia es algo efímero, que se encarga de todas las adaptaciones y orientaciones momentáneas. (...) El inconsciente por el contrario, contiene la fuente de las fuerzas psíquicas impulsoras y de las formas o categorías que las regulan, esto es, los arquetipos. Todas las ideas y representaciones más fuertes de la humanidad se remontan a arquetipos. Esto se da especialmente en el caso de las representaciones religiosas. Pero tampoco conceptos centrales de la filosofía, ciencia y moral son una excepción. Estos conceptos son en su forma actual, variantes de las representaciones primitivas, surgidas a través de aplicación y adaptación, puesto que la función de la conciencia es no sólo percibir y conocer el mundo exterior a través de los sentidos, sino también proyectar creativamente hacia el exterior el mundo interior".(18)

Las consideraciones de Jung aparecen como sorprendentes, ya que deriva los conocimientos científicos objetivos de los subjetivos arcaicos. ¿Pero acaso 1a química no deriva de la mística alquimia?

Eliade considera que es en "la fe en la ciencia experimental y en sus grandiosos progresos industriales donde hemos de buscar la continuación de los sueños alquímicos" y continúa "la alquimia ha legado al mundo moderno mucho
más que una química rudimentaria: le ha transmitido su fe en la transmutación '-de la Naturaleza y su ambición de dominar el tiempo"
. (19)

Donde los alquimistas veían espíritus y símbolos, los científicos utilizando el pensamiento dirigido ven relaciones mecánicas abstractas según el método de las ciencias empíricas. Pero el pensamiento totalizador mítico incluía no sólo la transformación externa sino también la del propio individuo. El hombre y la Naturaleza estaban en una relación de mutua correspondencia.

Donde se puede apreciar aún más esta relación es en la predecesora de la astronomía: la astrología. El hombre antiguo ordenó el caos del cielo estrellado, por medio de la proyección de las imágenes y motivos míticos, que en realidad para Jung son los constituyentes del Inconsciente Colectivo. Jung explica de esta forma los influjos estelares afirmados por la astrología: "no son otra cosa que percepciones introspectivas de la actividad del inconsciente colectivo" (20).

En esta disciplina podemos apreciar el diálogo entre el hombre y el Cosmos, hablan el lenguaje del símbolo. Eliade nos dice: "en un mundo semejante el hombre no se siente encasillado en su propio modo de existir. También él está abierto. Comunica con el mundo porque utiliza el mismo lenguaje: el símbolo. Si el mundo le habla a través de sus astros, sus plantas, sus animales, sus ríos y sus rocas, sus estaciones y sus noches, el hombre le responde con sus sueños y su vida imaginaria, sus Antepasados y sus tótems -a la vez naturaleza, sobrenaturaleza y seres humanos, con capacidad de morir y resucitar ritualmente en las ceremonias de iniciación (...), por su poder de encarnar un espíritu revistiéndose de una máscara, etcétera".

Si el mundo es transparente para el hombre arcaico, éste siente también que el mundo "lo mira" y lo comprende (...) Cada objeto del Universo tiene su "historia" que contarle, un consejo que darle. (21)

En este diálogo entre los astros, el mito y el sueño basaré la metodología para el desarrollo de este libro. Con el instrumento denominado por Jung amplificación, intentaré profundizar en los años en los que el propio Jung con frontó con los contenidos del Inconsciente, realizando su propio autoanálisis. Esta etapa de su vida -hacia los 38 años-, constituyó su crisis de mitad de vida, luego de su ruptura con Freud seguida por un progresivo alejamiento del mundo cultural de su época.
Fue una etapa angustiante, donde todos sus apoyos se derrumbaron y quedó expuesto a los embates del Inconsciente. Lo asaltaban sueños y visiones, sin poder comprender su significado, temiendo caer en un colapso psicótico.

Sin embargo en esta "edad oscura" fue decidiendo su orientación de vida, como así también los fundamentos de su psicología y de su concepción de los mitos y símbolos como auténticos exponentes del Inconsciente Colectivo.

Distintos autores han interpretado -según sus simpatías y coincidiendo con el doble aspecto del pensamiento mítico-, desde una heroica conquista del Inconsciente hasta como un brote psicótico.(22) Como en todas opiniones extremas la verdad estará en el centro, incluyéndola a ambas.

Por esta razón intentaré mostrar cómo se conjugan ambas facetas en la experiencia vivida por Jung en su "viaje al más allá", coincidiendo con el doble aspecto: esclarecedor-alienador, en el pensamiento mítico. También intentaré mostrar cómo Jung proyectó creativamente hacia el exterior, en su psicología, las vivencias y los contenidos simbólicos con los que se confrontó, en su peligrosa travesía -comparada por él con la Nekya de Ulises en la Odisea- a través del mundo interior.

Referencias

1) Citado por Labourdette S. en Mito y política, Troquel, Bs.As., 1987, p. 20
2)Ibid.p.20
3)Ibid.p.12
4)Ibid.p.20
5)Ibid.p.20
6)Ibid.p.21 b~ 7)Ibid.p.21
8) Jung C.G., Símbolos de transformación, Paidós, Bs. As., 1977, pp. 35 /36 i j
9)Ibid.p.43
10) Ibid. p.45
11)Ibid.p.46
12)Ibid.p.46
13)Ibid.p.48
14)Ibid.p.48
15) Ricoeur P., Freud: una interpretación de la cultura, Siglo XX, México, 1970, p. 9
16) Rank O., El mito del nacimiento del héroe, Paidós, Bs. As., 1961, p.15
17) Jung C.G., op. cit., p.54
18) Jung C.G., Problemas psíquicos del mundo actual, Monte Avila, Caracas,1976, p.138
19) Eliade M., Herreros yalqu¡mis tas, Alianza, Madrid, 1983,p. 154 ,
20) Jung C.G., Problemas psíquicos del mundo actual, p.131
21) Eliade M., Mito y realidad, Guadarrama, Madrid, 1973,p. 161
22) Staude, j.R., 0 desenvolvimiento adulto de C. G. Jung, Cultrix, Sao Paulo,1988, p. 73

jung

viernes 11 de julio de 2008

BUENOS AIRES ODISEA IMAGINAL


En este libro el autor hace un recorrido novelado del Proceso de Individuación postulado por el Dr. Carl G. Jung y auxiliado, fundamentalmente, por imágenes de los arcanos mayores de Tarot. En su camino el protagonista confronta con diversos personajes de su Inconsciente, evolucionando hacia una paulatina integración de su personalidad y ampliación de su conciencia de Ser.


La historia se desarrolla en el Buenos Aires contemporáneo, donde surge desde un plano onírico un personaje arquetípico de la mitología porteña, un guapo del 900. Entre las letras de tango, las imágenes del tarot y los mitos universales la trama nos va llevando en un viaje que va más allá del espacio y el tiempo, para traernos nuevamente a esta dimensión con una consciencia ampliada y renovada.


A continuación un extracto del primer capítulo



¿Así que no estás borracho?... ¡A ver, hacé el cuatro!"" me gruñó el agente. Parecía de otra época, el traje azul estaba confeccionado con tela de algodón, sin el brillo que le dan las telas plásticas asfixiantes para nuestros poros. Esos bigotes parecían de uno de esos personajes de principio de siglo. ¿Y esa expresión?... hacer el cuatro, ¿de qué me está hablando? Debo estar tan bebido que no recuerdo donde vivo y quien soy, a propósito, ¿quién soy?... Otro grito más fuerte me sacudió... ""¿Qué te pasa? ¡Encima de curda, sordo! ¡Hacé el cuatro o te meto en cana!"". Ahora el asunto parecía ponerse más serio. Instintivamente levanté mi pierna izquierda y la crucé sobre la derecha, mi pie quedó colgando hacia mi diestra y n-ú rodilla hacia mi siniestra. Siniestra... Siniestra, realmente esta situación lo es; ¿cómo vine a parar aquí? Me miro los zapatos, charolados blancos y negros, el pantalón a rayas y tengo un sombrero. Pero ¿qué ropa es ésta? Antes de que pudiera contestarme siento mi cuerpo temblar y mi precario equilibrio se desmorona... ""Conque no habías tomado nada"" dijo con sorna el policía. No hay nada que hacer, con el cuatro no podés mentir... Se quedó mirando mi humanidad desplomada; tenía sus brazos apoyados en la cintura y una pierna adelantada y flexionada con aire sobrador.""Vamos levantase"", sugirió patemalmente. ""Te voy a tener que llevar a la comisaría"" prosiguió en medio de mi estupor. Como pude me reincorporé, realmente no entendía nada, estaba vestido como a principios de siglo, parecía borracho y para colmo me iban a detener. En ese momento la luz de un farol iluminó tenuemente la figura de un hombre maduro vestido con impecable traje negro cruzado, sombrero y zapatos del mismo color y su cuello rodeado por un hermoso pañuelo blanco. La figura aparecía fantasmagórico como surgida del medio de la noche húmeda y brumosa. ""Agente García"", exclamó con voz profunda. El vigilante se quedó enmudecido, su postura cambió, parecía como si hubiera escuchado a un superior. ¿Sería un policía de civil? Giró colocándose en posición casi firme y saludó servilmente: ""Cómo le va Don Ricardo""."